Blogosonda

Porque el talento se acaba

Archive for the 'Con ella a otra parte' Category

Música para llevarse a una isla desierta…o a Castellón: Alasdair Fraser

Posted in Con ella a otra parte on March 3rd, 2009

Este señor de la derecha, con aspecto de simpático león de la Metro me ha hecho llorar un par de veces. Así, como suena. Y no lo logra cualquiera fácilmente, aparte de yo mismo, por supuesto. Como siempre contaba el grandísimo Trecet, Fraser era un reputado ingeniero petrolífero escocés que, después de algunos años dedicado al oro negro, decidió volver a sus orígenes y retomar sus excelsas condiciones para tocar el violín. Parte de la humanidad, entre la que me incluyo, aún no se lo ha podido agradecer suficientemente. Jamás de un violín salió tanta belleza. Jamás. Sus conciertos a dúo con el genial Paul Machlis pasarán a la historia de la música que tanto me hizo soñar de joven. Su “Calliope House” era imposible de seguir. Escuchando “Common ground”, sonó en mi boda aunque nadie lo escuchó, se erizan casi todas las partes de mi cuerpo. Es un genio. Total, inconmensurable. Volveré a su música cuando vuelva a mi vida.

Música para llevarse a una isla desierta…o a Castellón: Phil Cunningham

Posted in Con ella a otra parte on February 17th, 2009

Pasé de la infancia a la vejez sin darme cuenta. La adolescencia la vivo ahora, con picores y todo. De la juventud, espero grandes cosas. En aquel despertar a la temprana senectud, la música me acompañó. Muchos de mis amigos, algunas de mis amigas, aún conservarán un volumen que grababa, de pletina a pletina en algunos casos, con la música que a mí más me gustaba en aquel tiempo. Su conocimiento se lo debo al gran Ramón Trecet, que me hizo un regalo que aún hoy, quince años después, recuerdo con emoción intensa, desgarrada en algún caso. Uno de aquellos genios musicales a los que conocí por aquel entonces responde al nombre de Phil Cunningham y, junto a su inseparable Aly Bain, me ha proporcionado alguno de los mejores momentos de mi vida. Será el primero de una serie de músicos y a un conjunto de músicas que darían belleza incluso a la más desierta de las islas.

Phil no estaba en casa el día que tres de mis amigos y yo le fuimos a ver a su casa escocesa, en las afueras de Inverness. No avisamos y, claro, no nos esperaba. A su mujer Donna, descalza y simpática a partes iguales, le dejamos una botella de Rioja que el gran Phil supo catar en su justa medida. Cunningham ha compuesto parte de la banda sonora de mi vida. Desde sus comienzos con Silly Wizard, con la deslumbrante ”Lover’s Heart”, a su carrera junto a su tristemente desaparecido hermano Johhny, y después con Bain. “The pearl”, “The ruby” son joyas de alto diseño. Nunca pensé que un tipo que toca el acordeón, la flauta y el piano pudiera darme tanto. En tiempos de bobadas modernillas, me llamaban raro por escuchar a un tipo regordete y rubio… hasta que le oían.   

Música para llevarse a una isla desierta… o a Castellón: Deluxe

Posted in Con ella a otra parte on January 9th, 2009

Pronto ya ha llegado. El caso es que, por mucho que a mi amigo el macho barbado le rechine, llevo meses escuchando “Fin de un viaje infinito”, el penúltimo disco de la carrera de Deluxe. Me mola. Sin más y sin menos. Canto sus letras a gritos en el coche, las canciones me suben la moral y no me las quito de la cabeza. Será porque seré medio gallego como Xoel López. Nunca se me había ocurrido escucharle, pero ahora no paro de hacerlo. Encima, ahora que se ha retirado, dice que se va a ir a vivir entre Buenos Aires y Nueva York. No podía haber escogido Badajoz y mi querídisimo Castellón. No. “Colillas en el suelo”, “Gigante”, “No es mi primera vez” y, por supuesto, la grandiosa “Tendremos que esperar” se me han hecho imprescindibles últimamente. Será que me estoy haciendo mayor o que estoy entrando, por fin, en esa adolescencia que en su tiempo no viví.

Música para llevarse a una isla desierta…o a Castellón: Van Morrison

Posted in Con ella a otra parte on January 9th, 2009

Recordaré aquel lejano 2002, entre otras cosas, por mi viaje a Argentina y porque mis ojos vieron al más grande, a Van Morrison, en la plaza de toros de mi ciudad. El único concierto que yo haya visto que acabó cuando el sol brillaba casi, casi en lo más alto. Es un genio, y lo peor es que lo sabe. Aún en aquel recital se le escapó un “Thank you” del que aún hoy se está arrepintiendo. A un tipo que con 22 años compone “Brown eyed girl” le sobra el resto de su existencia. Un individuo que firma con “Days like this” el mejor disco de la década de los noventa, es grande. Quizá el que más. Es de los últimos a los que se les ha acabado el talento con sus devaneos con el maldito country. Aún así le perdono, porque, para colmo, nació en Belfast. Tengo un disco que se titula “Las 100 mejores canciones de Van Morrison”. No digo más. Sólo le escucho.

Música para llevarse a una isla desierta…o a Castellón: Los Ronaldos

Posted in Con ella a otra parte on August 15th, 2008

Como véis -hablo en plural mayestático como si no supiera que sólo tengo un lector- mis referentes musicales ya hacían música hace veinte años. Entre que el talento se acaba y que está todo inventao, el silogismo resulta evidente. Hablo ahora de Los Ronaldos. ¿Que si es el mejor grupo español de la historia? Pues probablemente, sí. ¿Qué pasa? Les escuchaba hace veinte años, pero no tanto como desde hace tres. Tres, precisamente, fueron los conciertos que les vi en sus giras de reaparición y en alguno de ellos no pude dejar de saltar. Nunca botar fue tan democrático. En mi cuaderno de C.O.U. junto a un ejercicio de estadística se podía leer aquello de: “Así están las cosas, unas moradas y otras rosas, quien la sigue la consigue, quien no llora, no mama, hoy no me toco el millón en la maquina del bar y lo volveré a intentar, te lo juro calamar”. Toda una premonición. Coque Malla tiene pinta chulo pero es un grande sobre el escenario y Ricardo Moreno, el mejor en la batería. Un grupo que hace algo como “Ya no me engañas” tiene que ser mucho más que un fenómeno para niñas adolescentes. Y lo son. Vaya que sí. Vería otro concierto suyo esta misma noche. En sus tiempos les acusaron de simples. Es lo único que quiero llegar a ser en esta vida.

Música para llevarse a una isla desierta…o a Castellón: Calamaro

Posted in Con ella a otra parte on August 9th, 2008

Si en nuestra vida real siempre fuimos decadentes, él debe ser carne mortal. Un genio, otro más. Lo tiene que ser quien dice que no se puede vivir del amor, quien canta a la paloma más bella del mundo, quien dedica una canción a Maradona (el más grande) y quien habla del Lou Bizarro que, por cierto, cayó por knock out. Grande entre los grandes, mucho más sin esas gafas de sol que impedían ver sus ojos. Como todos los genios, compone más y mejor cuando está triste y depre. Le deseo lo mejor aunque sus discos sean peores. Con lo que ha hecho tenemos bastante más que suficiente. Rodríguez, como yo. De creatividad locuaz, casi diarreica. Letrista monumental, como el estadio de River. Músico total. Argentino, con todo lo que ello conlleva.

Música para llevarse a una isla desierta…o a Castellón: Dire Straits

Posted in Con ella a otra parte on August 5th, 2008

Lo más. De lo más. El mejor grupo de la historia. Al menos, de la mía. Llevaba recortado a Knopfler en mi carpeta de 3º de BUP junto a Marta Sánchez. Ningún conflicto existencial. La mente y la carne. Lloré a moco tendido viéndoles por primera vez en el Calderón -qué mejor sitio- en mayo del 91. Qué tiempos. Discos redondos. Canciones monumentales. La mejor forma posible de tocar la guitarra con solo tres dedos. Y con seis. Los sultanes, Romeo, Julieta, ese prodigio llamado Telegraph road, ese otro del túnel del amor y decenas y decenas de pequeñas obras de arte. Bandas sonoras radiantes de películas irrelevantes. Letras aprendidas de carrerilla -”You get a shiver in the dark, its raining in the park but meantime”-, sin entenderlo demasiado bien, pero qué más daba. Podría escribir un libro, pero me han dicho los que saben de blogs que hay que ser conciso en cada post -que así los llaman-. Como el talento se acaba, Knopfler se amariconó, con perdón, y se dedicó a hacer discos de saldo en los que no cabría ni la peor de las canciones de sus primeras obras. Si alguien no conoce alguno de los discos de Dire Straits, que ya me extrañe, le envidio profundamente.

Música para llevar a una isla desierta… o a Castellón: The waterboys

Posted in Con ella a otra parte on August 5th, 2008

En el principio fue el fútbol. Bastante antes del final, la música. Escribiré sobre ella aunque se escuche. Me apasiona, me amansa, me enloquece, me descontrola. Después de la rueda, el fuego y el pulpo a feira, el mejor invento de la humanidad.

Empiezo, sin ningún orden y mucho menos concierto -escribiendo como estoy de música- con algunos de mis músicos preferidos. Es decir, los que hacen música para llevar a una isla desierta… o a Castellón. (Espero que nadie de allí me lea. No lo hacen ni los de aquí o sea que no hay nada que temer, pero es que aquello es mu feo).

 The Waterboys

Mike Scott, en la imagen junto al esplendente violinista Steve Wickham, es un genio. Y punto. Creo que esta frase la voy a repetir mucho en esta categoría de tan surrealista blog. Scott es Jagger con veinte años menos. Un monstruo. Un tipo capaz de hacer dos canciones (The whole of the moon y Fisherman Blues) entre las diez mejores de la historia y diez más entre las mejores cien. (Por cierto, cualquier día de estos empezaré a hacer listas de las mejores, las peores, las mediopensionistas…sos vais a cagar). El único capaz de explicarme sobre un escenario la diferencia entre un reel, un jig, una polka… Veinticinco años haciendo música a su bola. Su album “Room to roam”, con casi veinte años de edad, es una delicia. Oírlo en la irlandesa Spidall, mucho más. Los escucho mucho últimamente y cada vez me gustan más. Me estaré haciendo más joven.