“Nueva York para principiantes”, de Robert Weide
Farsa grotesca
Para los amantes de las traducciones surrealistas de los títulos de las películas, aquí tenemos un nuevo y lamentable caso: el original How to lose friends and alienate people, o “cómo perder amigos y alienar a la gente”, se ha convertido en España, por arte de magia promocional, en Nueva York para principantes. El delirio, en este caso, es triple, porque la trama no discurre ni sobre la amistad, ni sobre la alienación, ni depara un retrato más que ambiental de la capital del mundo occidental. Es más, el relato no es más que una pirueta cómica insustancial, contradictoria y caricaturesca. (more…)
“Más allá de la duda”, de Peter Hyams
Versión blasfema
Fritz Lang es, sin duda, uno de los diez maestros más importantes que ha dado la historia del cine. Además de contribuir como pocos al progreso estético de este arte en el periodo alemán de su carrera (Metropolis, M, el vampiro de Dusseldorf), su exilio estadounidense no le restó un ápice de atrevimiento formal y ético. En pleno Hollywood se dedicó a radiografiar las miserias de una comunidad que, como casi todas, coquetea a la menor con tentaciones como la venganza, el linchamiento o el asesinato civilizado. Y de ese caldo de cultivo nacieron obras maestras como Furia, Los sobornados o Mientras Nueva York duerme. Incluso una película no tan conocida como Más allá de la duda le sirvió para convertir las aguas turbias de la inmoralidad en puro talento fílmico. (more…)
“Un novio para mi mujer”, de Juan Taratuto
Levedad, sonrisa y eficacia
El cine argentino insiste en enviarnos más de lo mismo, comedias ligeras de perfil muy humano y aires neuróticos. La reiteración de la oferta es algo cansina, pero también hay que reconocer que han dado con un tipo de producto más que digno y con un público que intuye que siempre, hasta en el peor de los casos, se encontrará con suficientes chispazos de talento como para pasar 100 minutos agradables. (more…)
“Pagafantas”, de Borja Cobeaga
La estética del perdedor
Un buen amigo mío clasifica a los tíos en dos categorías básicas: los looser, fracasados cuyo único destino es el sufrimiento y la derrota sentimental; y los killer, sujetos privilegiados que, sin el menor esfuerzo, consiguen cualquier objetivo amoroso. Como los killer no pierden el tiempo inventando teorías inútiles está muy claro que mi amigo pertenece a la primera tipología. Y me temo que el máximo responsable de Pagafantas, Borja Cobeaga, también. (more…)
Corazón de tinta, de Iain Softley
Mezcla indigesta
La historia de la literatura y del cine infantil está poblada de obras maravillosas y eternas. En múltiples ocasiones, sus narraciones se basan en universos que se mezclan, en distintos niveles de realidad y fantasía que aparecen entretejidos, separados por espejos, páginas de libros mágicos o huracanes que huyen de Kansas. Y los niños, en un alarde de esa inteligencia tan especial que les caracteriza, son capaces de gozar con tan sofisticados mecanismos dramáticos. (more…)
“¿Hacemos una porno?”, de Kevin Smith
Gamberrada ñoña
Empieza a resultar cansino el rollete generacional. Las marcas comerciales y las industrias culturales han dado con el filón de quienes nacimos en los setenta, treinteañeros más o menos instalados en el mercado laboral que luchamos contra la madurez. La sociedad de nuestro tiempo nos exige que sigamos siendo gente joven, tíos enrollados que luchan por la vigencia de los referentes que mamamos en los ochenta, pero que vuelven a estar a la última en este siglo XXI. Y, para lograrlo, debemos comprar todo aquello que nos confirme que, a pesar de las canas o de la calvicie, seguimos siendo igual de gamberros. (more…)
“7 minutos”, de Daniela Fejérman
Sopor veraniego
La cartelera empieza a dar un poquito de miedo. Te metes en los rigores del verano y la oferta de estrenos se hace más ligera, pero en el peor sentido de la expresión. Parece que lo refrescante, al menos en materia fílmica, es sinónimo de superficialidad. Menos mal que asoma su cabecita Michael Mann y que alguna sorpresa emergerá necesariamente durante las próximas semanas, pero nos metemos en una fase de la temporada francamente lastimosa. (more…)
Sicko, de Michael Moore
La enfermedad de la codicia
Soy de Michael Moore, qué le vamos a hacer. Sé que no está bien visto por la crítica políticamente correcta (progre o conservadora, lo mismo da en este caso), que lo acusa de propagandista, manipulador y demagogo. Y lo es. Pero el pacto que establece con el espectador resulta mucho más cristalino y honesto que el de muchos documentos audiovisuales que se disfrazan de objetivos. Moore es un cineasta cómico que en modo alguno pretende realizar demostraciones científicas y que, para curarse en salud, sitúa su oronda figura en primer plano para subrayar la personalísima visión que tiene sobre el asunto que sea. Es la suya, no la verdad absoluta. (more…)
Good, de Vicente Amorim
Malo
Escueto título, escueta película. Good, la última aproximación cinematográfica al manido universo nazi, se queda en eso, en una carta de presentación tan simple como vacía de sustancia. Y el defecto es especialmente grave, ya que en esta ocasión no se trata de experimentar el horror desde el punto de vista de las víctimas ni de identificarse con los combatientes que lucharon contra el mal. No, ahora toca acercarse a los mecanismos psicológicos y morales que empujaron a los alemanes bienintencionados a los ardorosos brazos del carismático Hitler. (more…)
Ángeles y demonios, de Ron Howard
Usar y tirar
La incertidumbre espiritual y la falta de exigencia intelectual explican, en parte, el éxito que disfrutó El código Da Vinci. Si algo tuvo Dan Brown fue olfato y habilidad para elaborar un combinado sencillo que entraba fácil gracias a la mezcla de morbo religioso y misterio basado en pistas falsas. Literariamente el asunto no valía casi nada y su correspondiente versión cinematográfica tampoco. La película dirigida por el artesanal Ron Howard empeoraba todavía más el original, ya que ver y escuchar a sus personajes multiplicaba la inverosimilitud de la trama. Pero la operación, como no podía ser menos, resultó muy rentable. (more…)







