Las Olimpiadas (2)
August 13th, 2008Hoy me desayuno mi tazón de frutas con yogurt con la noticia del quinto oro del americano Michael Phelps, ¡pero que tío tan abusón¡ los pobres chinitos hacinados en un sótano de chinatown solo para hacerle medallas de oro a este bigardo con aletas. Y mientras que el mundo entero se empapa con las hazañas sobrenaturales del amiguete los rusos bombardean Osetia, que digo yo que como la gente va a estar a otra cosa pues cargamos nuestros aviones de bombas y se las soltamos a los georgianos que igual no se entera ni dios, y hombre, algo sí que nos ha llegado pero así como de refilón porque ahora eso no es lo importante, ahora lo que es noticia es lo otro.
Hoy comienza el gran evento del año, las olimpiadas. Creo que es la única vez en la que soy capaz de ponerme delante de la tele y tragarme lo que me echen, y cuando digo lo que me echen me refiero al tenis de mesa, a la natación sincronizada, y al tiro con arco inclusive. No importa, da igual el deporte del que se trate, son las olimpiadas y se ven aunque sean esta vez en un país un poco dudoso, o muy dudoso.
¿Os habéis fijado en la buena planta que tiene el candidato demócrata americano Barak Obama? Esto, que en cualquier otro lugar del planeta, no sería más que una mera anécdota cobra un significado especial si hablamos del país americano dónde al envoltorio se le da por lo general la misma importancia o más que al regalo que lleva dentro.
El culebrón del verano, a expensas del esperado tercer grado de Julián Muñoz, se llama Cristiano Ronaldo, o mejor dicho se llama cien millones de euros. Que nadie vale esa cantidad lo sabemos todos así que si en algún momento de este verano leéis, oís, o veis en alguna tele que un tal Sr. Calderón está dispuesto a desembolsarlos salir corriendo y esconderos en el sótano de vuestras casas porque el mundo debe estar a punto de acabarse.
Desde tiempos ancestrales mantengo una ardua disputa con mi hermana mayor acerca del tema de la suerte. Ella insiste y requeteinsiste en que yo llevo una flor pegada al culo desde el mismo momento en que inspiré la primera bocanada de aire. Yo, por el contrario, me defiendo con argumentos de peso del tipo de que la suerte no existe, lo que existen son diferentes circunstancias que hacen que uno esté en un sitio o en otro.
Parece que los calores estivales asoman la tocha para asentarse por fin en nuestras vidas durante los próximos meses. Que no digo que no me haya alegrado de los infinitos días de lluvia que hemos tenido, plomizos y desagradables, pero ya era hora de que Lorenzo se pusiese en su sitio, que yo me muevo en moto coño. Y otro año más nos hemos quedado sin primavera, hemos pasado del frío al calor de la misma manera que pasaremos del calor al frío allá por el mes de octubre pero el cambio climático es lo que tiene, que se zampa las estaciones así como que no quiere la cosa.
No soy para nada sospechoso de sentir escalofríos cuando la roja pisa el césped, ni sospechoso de que los pelos se me ericen cuando suenan los acordes del chun da chun da patrio con las rojigualdas ondeando al viento. Yo no soy forofo de la selección española ni de nada que nos meta a todos en el mismo saco y si trata de fútbol solo moqueo con los regates de Messi.