Cien eran cien
July 18th, 2008
El culebrón del verano, a expensas del esperado tercer grado de Julián Muñoz, se llama Cristiano Ronaldo, o mejor dicho se llama cien millones de euros. Que nadie vale esa cantidad lo sabemos todos así que si en algún momento de este verano leéis, oís, o veis en alguna tele que un tal Sr. Calderón está dispuesto a desembolsarlos salir corriendo y esconderos en el sótano de vuestras casas porque el mundo debe estar a punto de acabarse. Read the rest of this entry »
Desde tiempos ancestrales mantengo una ardua disputa con mi hermana mayor acerca del tema de la suerte. Ella insiste y requeteinsiste en que yo llevo una flor pegada al culo desde el mismo momento en que inspiré la primera bocanada de aire. Yo, por el contrario, me defiendo con argumentos de peso del tipo de que la suerte no existe, lo que existen son diferentes circunstancias que hacen que uno esté en un sitio o en otro.
Parece que los calores estivales asoman la tocha para asentarse por fin en nuestras vidas durante los próximos meses. Que no digo que no me haya alegrado de los infinitos días de lluvia que hemos tenido, plomizos y desagradables, pero ya era hora de que Lorenzo se pusiese en su sitio, que yo me muevo en moto coño. Y otro año más nos hemos quedado sin primavera, hemos pasado del frío al calor de la misma manera que pasaremos del calor al frío allá por el mes de octubre pero el cambio climático es lo que tiene, que se zampa las estaciones así como que no quiere la cosa.
No soy para nada sospechoso de sentir escalofríos cuando la roja pisa el césped, ni sospechoso de que los pelos se me ericen cuando suenan los acordes del chun da chun da patrio con las rojigualdas ondeando al viento. Yo no soy forofo de la selección española ni de nada que nos meta a todos en el mismo saco y si trata de fútbol solo moqueo con los regates de Messi.
nsé que de mi torpe cerebro saliera jamás una orden a los músculos flexores de mis brazos, que a su vez hacen que se muevan mis manos, que a su vez hacen que mis dedos se activen y tecleen lo que ahora voy a escribir: ¡Bien, Mariano, bien! Detrás de ese aspecto de pánfilo ensimismado descubrimos que se esconde un pequeño reducto de inteligencia que ha tenido que buscar y desempolvar (ni se acordaba el tío donde la tenía) para empezar, por fin, a tomar decisiones por el bien de un partido que con mogollón de votos detrás no ha sido capaz en ocho años de llegar al poder.
¿Qué Paco el “patitas cortas” compró votos para que el La, La, La de Massiel se coronase en Eurovisión? Pues claro que me lo creo, a mí me parece que lo sorprendente hubiera sido lo contrario, no intentar amañarlo. Un dictador es lo que tiene, que hace lo que le sale de los huevos y en ese momento de la historia el señoruco pensó que España necesitaba un empujoncito y qué mejor ocasión que utilizar ese alto foro de las artes y las ciencias de la cultura que es el Festival de Eurovisión como escaparate de nuestra grandeza. ¡Señores de Europa, tenemos a Massiel! ¡Viva España! ¡Una, grande y libre! Y la chica salió, cantó, ganó y colocó a este país en el mapa ante los ojos rebosantes de admiración de millones de europeos que pensaban que España era tan solo un reducto de enanos fascistas con bigote. ¡Pero qué coño! Si también tienen cantantes, pensarían.