Adaptación
July 3rd, 2009
A la humanidad se la debería exigir que viniese de fábrica ya con todas las tuercas ajustadas y programadas para cualquier circunstancia vital, al igual que las máquinas responden al simple estímulo de un dedo golpeando en una tecla, donde si le damos a la S el ordenador sabe sin titubear que tiene que escribir la S, por ejemplo, y no se para a pensar ¿qué habrá querido decir este capullo golpeando con su apestoso dedo esta maldita tecla? La máquina sabe para lo que está y viene programada de fábrica para responder a todas las circunstancias que su usuario le reclame.

Quiero empezar hoy felicitando a todos los salmantinos por llevar cinco años soportándonos y no habernos echado ya a patadas de esas bonitas calles. Cinco años que han pasado sin enterarnos supongo que de la misma manera que nos van cayendo a todos los años encima, sin enterarnos. Y a los zamoranos decirles que no se pongan celosotes que también les llegarán a ellos, dios y crisis mediante, sus cinco añitos con nosotros. Y ahora al tema, que no es otro que el resultado de las elecciones europeas y sus diferentes interpretaciones.
La vida es maravillosamente jodida, encantadoramente chunga, única y aborrecible. Hoy debería estar dando saltos de alegría por el hito histórico logrado por el mejor equipo del mundo de todos los tiempos, mi equipo, hoy debería estar devorando las portadas de todos los deportivos regocijándome en unas sensaciones que difícilmente volveré a vivir a nivel deportivo, hoy debería estar preparando toda mi batería de sonrisas y sornas variopintas para ofrecérselas en bandeja de plata a mis amados y nunca bien ponderados amigos madridistas, pero hoy no va a ser así.
La política es una caca y cada vez me parece menos seria, si es que alguna vez lo ha sido, que supongo que sí. Y aunque podría tirar de calendario para ilustrar esta aseveración voy a remitirme a esta última semana únicamente porque motivos para pensar así hay para dar y tomar. Empecemos por el amigo ZP y su prole que en el debate del estado de la nación nos venden la moto de una serie de medidas para paliar un poco esta crisis, y ahora resulta que donde dije digo digo diego, no vaya a ser que pierda la votación en el Congreso y quede mal delante de todos. 
Escalofríos me dieron el domingo pasado al leer en todas las primeras páginas de los periódicos que ya hay más de un millón de familias en toda España en las que todos sus miembros, y miembras, se encuentran en el paro. Las cifras tienen estas cosas, que al leerlas te pueden provocar una cosa o la otra. Porque no es lo mismo leer que a un aldeano de un pueblo de Lugo le toca un millón de las antiguas pesetas en la primitiva, que más o menos te deja frío porque un millón de las antiguas pesetas hoy en día y por muy bien que le vengan al paisano pues no es nada, que leer lo que he escrito arriba.
Ha vuelto Sardá o lo que es lo mismo, ha vuelto Crónicas Marcianas. Que lo quieran esconder bajo otro nombre o bajo otra ubicación en la parrilla es lo de menos, ha vuelto Sardá con su Crónicas Marcianas porque Telecinco se desangra poco a poco y necesita a este animal de la comunicación y a sus contenidos basura. Lo del viernes pasado es sólo puro maquillaje, maquillaje de un programa que poco a poco irá derivando a lo que todos tenemos todavía grabado a fuego en la mente de lo que fue su antiguo y exitoso programa; la basura. Con él comenzó en este país la tan ahora denigrada tele-basura, la mierda sobre unos y sobre otros sin ninguna decencia, escrúpulo o rigurosidad.