El barril
July 30th, 2009
Ahí va otra de mis crónicas estivales desde la maravillosa orilla del Atlántico, y aviso con tiempo que esta va teñida de una cierta desazón. Lo que prometían ser unos días de absoluta felicidad sumidos en la indolencia más absoluta se han tornado un tanto inciertos. Para empezar, la primera en la frente, mi chiringuito, ese que ya ha alcanzado la fama en estas líneas, está cerrado, o mejor dicho está clausurado por la autoridad competente… o incompetente. Unos porritos por aquí y otros por allá han sido la causa que la Guardia Civil pone como excusa aunque creo hay que algo más de fondo. Y yo mirando con lágrimas en los ojos mi barril de cerveza que me estaba esperando y al que ahora no me dejan ni acercarme, con la cantidad de cosas que tenía yo que contarle. Read the rest of this entry »

Ahora ya sí que ando con la mosca detrás de la oreja, tanta cantidad de líneas escritas asegurando que todo lo que pasa en la tele está recogido en un guión y que el lugar a la improvisación está situado en la casilla de la cárcel, o sea que no existe tal improvisación, y resulta que despiden al gran Evaristo Mejide por una acalorada discusión con el Señor Vázquez, Don Jesús. ¡Qué descoloque! Me desmontan el chiringuito de los argumentos estos de Telecinco.
Las cosas están cambiando, qué gustito que me da. Ahora se sientan en la misma mesa Barack Obama y Dimitri Medveded y no saltan chispas, se hablan, se miran a los ojos, hasta se quitan las corbatas para salir en la foto sonrientes, y si luego el resultado es que reducen sus respectivos arsenales nucleares pues mejor, más tranquilos que nos quedamos el resto de la humanidad. 

Quiero empezar hoy felicitando a todos los salmantinos por llevar cinco años soportándonos y no habernos echado ya a patadas de esas bonitas calles. Cinco años que han pasado sin enterarnos supongo que de la misma manera que nos van cayendo a todos los años encima, sin enterarnos. Y a los zamoranos decirles que no se pongan celosotes que también les llegarán a ellos, dios y crisis mediante, sus cinco añitos con nosotros. Y ahora al tema, que no es otro que el resultado de las elecciones europeas y sus diferentes interpretaciones.
La vida es maravillosamente jodida, encantadoramente chunga, única y aborrecible. Hoy debería estar dando saltos de alegría por el hito histórico logrado por el mejor equipo del mundo de todos los tiempos, mi equipo, hoy debería estar devorando las portadas de todos los deportivos regocijándome en unas sensaciones que difícilmente volveré a vivir a nivel deportivo, hoy debería estar preparando toda mi batería de sonrisas y sornas variopintas para ofrecérselas en bandeja de plata a mis amados y nunca bien ponderados amigos madridistas, pero hoy no va a ser así.
La política es una caca y cada vez me parece menos seria, si es que alguna vez lo ha sido, que supongo que sí. Y aunque podría tirar de calendario para ilustrar esta aseveración voy a remitirme a esta última semana únicamente porque motivos para pensar así hay para dar y tomar. Empecemos por el amigo ZP y su prole que en el debate del estado de la nación nos venden la moto de una serie de medidas para paliar un poco esta crisis, y ahora resulta que donde dije digo digo diego, no vaya a ser que pierda la votación en el Congreso y quede mal delante de todos.