El chaval

paquirrinNo podemos tener ni un verano tranquilo. Ahora resulta que cuando aprieta el calor de verdad, y todos deberíamos correr a ponernos a la sombra o debajo del ventilador, resulta que se nos encoge el alma porque Paquirrín, el vástago mayor de la imputada, rompe con su novia. No se cuantas veces he visto ya las fotos de su ex enseñando los pechos y en actitud cariñosa con unos pechos ajenos. El hecho es que al pobre aprendiz de hombre no le sale nada bien. Su madre está como está, o lo que es lo mismo, a punto de empezar a hacer gorgoritos entre rejas porque el juez no se cree ni por asomo que la señora no tenga nada que ver con todo el bacalao marbellí. Su hermanastro favorito, el guapo, o para ser más exactos el más guapo, ha estado apunto de jiñarla y yace en la cama de un hospital con cornadas de todos los gustos y sabores. Sus amigos se aprovechan de él y combaten estos desmesurados calores estivales sacándole las copas gratis al pobre chaval. Yo le digo a la parienta; “este chico va a acabar mal, muy mal”. Hay rumbos que así a simple vista parecen muy complicados de enderezar porque no se atisban por ningún lado los resortes a los que agarrarse para poder salir a flote. Y lo peor no es esto sino que cuando milagrosamente el angelito encuentra un “algo” ya se encarga la carroña del corazón de destrozarle ese “algo” y lucrarse muy mucho a costa de un pobrecillo que aún no se ha dado cuenta que el que se debería estar forrando es él gracias a de toda esa panda de parásitos ponzoñeros que no tiene otra cosa mejor que hacer. Quizá desde estas páginas debería pedir vuestra ayuda y ya que otros luchan por salvar al Lince Ibérico, o al Águila Imperial de su extinción nosotros deberíamos hacer algo por salvar a este ejemplar único. Algo así como mandarle a estudiar una ingeniería nuclear a alguna universidad americana… Igual si ponemos un euro cada uno.

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