Mea culpa
Todavía no he tenido tiempo de echar una ojeada al Dgratis de la semana pasada, generalmente lo leo varios días después para poder hacerlo tranquilamente y con calma. También es habitual que en esta lectura relea mis artículos para poder descubrir que es lo que está mal escrito o que es lo que podía haber dicho de otra manera. Pero no, esta semana aún no lo he hecho y es que cuando lo haga me voy a enfadar, y mucho. Lo confieso, la semana pasada se me olvidó escribir el artículo. Así, como suena. No fue que no pude o cualquier otra excusa convincente para salir del paso, no, ni me acordé. Vale que estaba de vacaciones y que ese jueves madrugué para coger un avión pero el miércoles estuve todo el día tirado a la bartola rascándome la barriga y agotando las existencias de Cruzcampo de la zona sur del sur del más al sur de España, y así pasó el martes… y el lunes… Eso sí, allí estaba mi ordenador portátil metidito en su fundita, inmóvil, a la sombrita y a la espera de cumplir su función. En algún arrebato de responsabilidad yo lo miraba y decía… mañana. Sí, mañana; ¡Y una leche¡ Más tarde, en mi conversación telefónica con el señor director de estas páginas él me repetía “no te preocupes hombre, eso le pasa a cualquiera. Quitamos la columna y ponemos un cerrado por vacaciones” y hombre, yo le agradezco su bondad pero que yo sepa a nadie se le olvida ir a trabajar. No sé si hay gente que lee estas líneas todas las semanas y que de verdad sigue estas tonterías que cada jueves se me pasan por la cabeza pero esta semana quiero pedir disculpas, y hoy a todos esos estrenos de series que nos prometen desde la pequeña pantalla que les den. Hoy toca entonar el Mea Culpa