La academia
En Marzo del próximo año tendremos elecciones generales, y se me antoja que nos adentramos desde ya en un periodo de gran actividad mediática de todos nuestros políticos dónde la televisión, como no, va a jugar un papel determinante. Me comentan que las escuelas de interpretación de más prestigio han ampliado sus plazas para este semestre habilitando cursos especiales para políticos sin escrúpulos. Treinta horas lectivas semanales y un elenco de asignaturas que van desde cómo acariciar la cara de un niño con la sonrisa más falsa hasta una terapia de fortalecimiento de muñeca para saludar sin ganas a todas horas. Son cursos avanzados en los que se exige una experiencia previa y el probar mediante documentos gráficos que se tiene una trayectoria en el arte de la interpretación. Como se prevé que el número de solicitudes supere con creces al de plazas ofertadas se dará prioridad absoluta a los que puedan demostrar mediante avales que van a gozar de más minutos de apariciones en televisión, o a los que presenten informes psicológicos sobre grados altos de hipocresía, paranoia, narcisismo y aires de grandeza. Los objetivos que persiguen estos cursos son varios, pero caben destacar por su grado de especialización por ejemplo el de perfeccionamiento de las técnicas del engaño al ciudadano sin que este lo note, el de ataques sin control y sin argumentos al contrario, el de cómo desenterrar los fantasmas del pasado para acongojar al personal, o el de control del gesto para decir mucho sin haber dicho absolutamente nada. Generalmente estos cursos exigen un alto grado de rendimiento por lo que muchos se irán quedando por el camino y al final, como muestra la experiencia de años anteriores, solo se licencian dos alumnos. Listas las teles que empieza el espectáculo!