Sentencia

La semana pasada lo dejé pasar para rumiar tranquilamente toda la información y esperar reacciones, que a buen seguro iban a dar mucho juego. Una vez hecha pública la sentencia del 11M, ese gran reality que ha acaparado nuestra atención durante los últimos meses, todo este circo mediático que se mueve en pos de un voto más un voto menos desplegó toda su artillería para ofrecer uno de los mayores espectáculos del mundo. “Repita conmigo Sr Rajoy:…ETA no ha sido” “Repita conmigo Sr Zapatero… No ha sido por IRAK” “Repitamos todos en voz alta… Que siga la fiesta” Se nota que esa educación en colegios de pago en fair play para saber ganar y saber perder se ha borrado de sus memorias y al olor de la carnaza del voto fresco su lado más carroñero (ese que les ocupa algo así como el noventa y nueve por ciento de sus cuerpo) se lanza despiadado a por sus víctimas. Aquí no importa pasar por encima de sentencias judiciales, utilizar a ciento y muchos muertos, o inventarse teorías conspirativas con pruebas falsas. Aquí vale todo. Los de arriba les restriegan a los de abajo que toda su maquiavélica estrategia para implicar a la banda vasca ha sido una cagada y los de abajo se defienden insistiendo en la autoría ideológica del tema. Por primera vez en mucho tiempo me da la sensación que nosotros, los ciudadanos de a pie, y todos, les hemos dejado solos a esa panda de impresentables peleándose entre ellos. Tengo la intuición de que todos nos damos por satisfechos con las explicaciones de un juez calvito y gruñón y que nuestros adorados políticos no se han enterado que se ha terminado la función, esa función. Los guionistas de estos personajes que se hacen llamar representantes del pueblo podrían tomar ejemplo de sus homólogos americanos y tomarse unos días de huelga para que podamos descansar de tanta chorrada.