Cuéntame
Si tuviese que nombrar una serie española que vaya a pasar a la historia después de la mítica Farmacia de Guardia del maestro Mercero esa sería sin duda Cuéntateme Como Pasó. Premiada en todos los foros como la que más esta serie nos ha ido refrescando año tras año, si es que a alguno se nos había olvidado, la historia de este país los años previos a la muerte del patitas cortas. No me incluyo entre los fieles asiduos cada jueves pero sí que de vez en cuando he tirado de mando a distancia para darme un paseo por la vida de la familia Alcántara y ponerme al día. Con una excelente interpretación (no de todos pero sí de la mayoría de los actores), una fiel y muy estudiada puesta en escena, una magistral dirección de arte (esos sofás, esa vajilla, esos visillos…) y un estilismo tan real que a veces te daba la sensación de que ese jersey o esos bermudas o ese vestido habían estado alguna vez colgados en el armario de tu casa. Ahora que en la historia el patitas cortas ha muerto, y mira que ha tardado el muy bajito en cascarla, igual que en la vida real, parece que la serie apunta a su fin. Atrás quedan un montón de escenas que de una manera u otra nos han hecho a todos recordar momentos de un tiempo pasado que contradiciendo al refrán nunca fue mejor. Momentos que además de entretenernos en nuestro sofá nos han hecho pensar sobre el valor de la libertad y sobre lo que nos ha costado alcanzarla. Sobre la justicia y la igualdad, términos que ahora nos resultan más o menos familiares pero que hace un puñado de años ni existían. Cuéntame es tan solo una serie dónde unos actores interpretan un guión pero ahora que se acaba deberíamos guardarla todos en la memoria en ese privilegiado lugar que tendría que estar reservado a los libros (pero como somos un pueblo que no lee pues por lo menos que esto nos valga) para que nadie vuelva a caer en la tentación de desandar un camino teñido de tanto odio y no tengan nuestros hijos que descubrirlo en un Cuéntame II
December 9th, 2007 at 10:13 pm
Eso de que “el patitas cortas” ha fallecido vamos a dejarlo. El caudillismo lleva consigo la aparición de caudillitos. Y así el caudillaje de Franco hizo que cada uno en su casa intentara ser un caudillito de via estrecha, que cada facista en esencia y en potencia le imitase, etc. Y así ha ocurrido que en partidos políticos (véase el caso Lanzarote o Aznar) hay quien se cree un caudillo. Y actúa como tal y hasta termina creyéndoselo. Terminemos con los caudillos de pega y eso solo se conseguirá barriendo a la derecha de los puestos importantes de decisión.