Esemeeses
Yo ya sé lo que quiero ser de mayor, me abrió los ojos ayer una noticia en el Telediario de por la mañana, yo quiero tener un negocio de esemeeses. ¡200.000.000 de esemeeses hemos enviado los españoles de todas las razas, culturas y condiciones sociales entre el día de nochebuena y el de navidad¡…!Dios mío, y todavía falta la nochevieja¡ ¿Pero estas fiestas no eran un invento de El Corte Inglés? Se ve que ahora no, que los patrocinadores oficiales de estos días son las compañías de telefonía. Que alguien saque la calculadora y me vaya sumando 200.000.000 por vamos a poner 0,30 céntimos y lo que resulte que lo vuelva a multiplicar por dos (confiemos en que la salida de año nos de cómo de costumbre por una exaltación de la amistad y repitamos la mágica cifra de 200.000.000). ¿Cuánto sale? La de dioses cristo ¿no? Y aquí viene la paradoja, si todo ese dinero se dedicase a tarjetas de felicitación de UNICEF, por ejemplo, podríamos construir ni se sabe cuantos colegios, ni se sabe cuantas casas en África, ni se sabe cuantas potabilizadoras de agua en la India, y ni se sabe cuantas hostias más en todo el mundo. Pero no, nosotros (y yo me incluyo el primero) preferimos enriquecer las arcas de esta panda de choris que ya se encargan el resto del año de redondearnos los céntimos al alza. Y claro esos 200.000.000 de esemeeses sirven para renovar ni se sabe cuantos yates, ni se sabe cuantos chaletes, ni se sabe cuantos palos de golf y ni se sabe cuantos colegios bilingües en Suiza. Pero esto es lo que hay y es difícil que nadie lo pueda cambiar, va en la condición humana, es ese gen jilipollas que dicen que nos diferencia de los animales en algo llamado racionalidad, ¿racionalidad? Pues si por aquí van los tiros que el tercer mundo siga esperando porque nosotros los del primero no tenemos tiempo de atenderles, nos estamos bajando el politono del último de Bisbal. Que vuelvan a intentarlo las próximas navidades.