Los más graciosos
Son las siete de la mañana y con los ojos llenos de legañas y aún unos pequeños resquicios de la resaca de hace de dos días estoy sentado en el AVE en Barcelona camino de Madrid. Lo lógico, y por mi estado actual también lo más saludable, sería aprovechar estas casi tres horitas para caer rendido en los brazos de Morfeo y tratar de recuperar lo difícilmente recuperable, el sueño. En otras circunstancias me resultaría complicado encontrar ahora mismo un tema interesante del que hablar pero rápidamente caigo en la cuenta de que si estoy sentado en esta cómoda butaca al lado de un tipo que también teclea su ordenador con saña es porque vengo de asistir a un congreso europeo sobre las autopromos e imagen corporativa en televisión, o dicho en cristiano Ronaldo sobre como las cadenas publicitan y anuncian sus propios programas. Además de una serie de charlas donde los gurús de este negocio analizan el mercado y vociferan sus predicciones de futuro, hay una gran gala de entrega de premios al mejor anuncio en cada categoría (mejor anuncio de noticias, de series de entretenimiento, de programa de deportes, de programa infantil, etc…). Los ingleses, con su siempre ridiculizado humor, son los auténticos referentes en la materia y así lo demuestra su cosecha de estatuillas de este año. A continuación se sitúan los italianos que muy de lejos de los primeros también destacan, y ta ta chan ta ta chan en tercer lugar nosotros, los de la piel de toro. Los mendas somos mucho más conceptuales y no tenemos las superproducciones que presentan los de arriba, pero a cachondos no nos gana nadie, es un poco eso de que la falta de pasta agudiza el ingenio. Seguramente no tiene nada que ver pero cuando los demás subían a recoger sus doradas estatuillas se echaban unas parrafadas profundísimas de agradecimiento delante del micro, cuando me ha tocado subir a mi a por la MIA solo he acertado a decir “Visca el Barça”… y claro, descojone general.