El La, La, La
¿Qué Paco el “patitas cortas” compró votos para que el La, La, La de Massiel se coronase en Eurovisión? Pues claro que me lo creo, a mí me parece que lo sorprendente hubiera sido lo contrario, no intentar amañarlo. Un dictador es lo que tiene, que hace lo que le sale de los huevos y en ese momento de la historia el señoruco pensó que España necesitaba un empujoncito y qué mejor ocasión que utilizar ese alto foro de las artes y las ciencias de la cultura que es el Festival de Eurovisión como escaparate de nuestra grandeza. ¡Señores de Europa, tenemos a Massiel! ¡Viva España! ¡Una, grande y libre! Y la chica salió, cantó, ganó y colocó a este país en el mapa ante los ojos rebosantes de admiración de millones de europeos que pensaban que España era tan solo un reducto de enanos fascistas con bigote. ¡Pero qué coño! Si también tienen cantantes, pensarían.
Es desde entonces que la piel de toro comenzó su despegue internacional, la economía creció, comenzó a ser un reclamo turístico de primera línea y a los compases del La, La, La sus gentes se enfervorizaron y, movidos por una sobredosis de motivación, se pusieron a tirar del carro para cambiar la imagen de ciudadanos de traje gris y perfectos peinados con raya en medio. Los presos políticos en las cárceles lo celebraron con alborozo llegando incluso a hacer de esta canción su bandera y aceptando con orgullo su privación de libertad en pos de esa buena imagen de la que ahora gozaban todos los que estaban fuera. Los militares, incluso pensaron en adaptar la letra de Massiel a la música del himno nacional en una operación de márketing sin precedentes y que tenía como principal objetivo que los aficionados al fútbol pudiesen entonar con la mano en el pecho tan sagrada melodía cuando jugaba la selección antes de caer en cuartos.
Ojalá que ZP haga lo mismo con el Chiquilicuatre porque me parece que volvemos a necesitar un empujoncito.