Desde tiempos ancestrales mantengo una ardua disputa con mi hermana mayor acerca del tema de la suerte. Ella insiste y requeteinsiste en que yo llevo una flor pegada al culo desde el mismo momento en que inspiré la primera bocanada de aire. Yo, por el contrario, me defiendo con argumentos de peso del tipo de que la suerte no existe, lo que existen son diferentes circunstancias que hacen que uno esté en un sitio o en otro. Yo he tomado unas decisiones a lo largo de mi vida y ella ha tomado otras y esas decisiones son a la postre las culpables de eso llamado suerte. Por ejemplo ¿PODEMOS llamar suerte a que CUATRO haya visto el triunfo de la selección de fútbol y en la misma semana la victoria, épica de cojones, de Nadal en Wimbledon? Pues para mí no es suerte, para mí es que los dirigentes de CUATRO tomaron la decisión de gastarse una pasta gansa en esos eventos y el resto de televisiones no. Uno que arriesga no siempre gana pero en alguna ocasión sale cara, uno que no arriesga no gana nunca. Podríamos enfrascarnos en la discusión sobre lo humano y lo divino en esto de la tan cacareada suerte pero lo mejor es que no perdamos el tiempo con ello y nos dediquemos desde ahora en cuerpo y alma a hacer una colecta e ingresarla en la cuenta corriente de CUATRO para que tengan pasta para comprar todos los eventos en los que los españoles nos juguemos algo. No sé si es ya tarde para hacerse con las Olimpiadas pero podemos apuntar cada uno en una lista cosas que necesitamos que funcionen y se las pasamos para que ellos se encarguen de que así sea. Que queremos cargarnos a ETA pues les damos pasta para que hagan reportajes de investigación sobre el tema y seguro que PODEMOS, que queremos ganar Eurovisión pues pasta para que compren ellos los derechos y seguro que PODEMOS, que queremos… etc, etc…