Cien eran cien
El culebrón del verano, a expensas del esperado tercer grado de Julián Muñoz, se llama Cristiano Ronaldo, o mejor dicho se llama cien millones de euros. Que nadie vale esa cantidad lo sabemos todos así que si en algún momento de este verano leéis, oís, o veis en alguna tele que un tal Sr. Calderón está dispuesto a desembolsarlos salir corriendo y esconderos en el sótano de vuestras casas porque el mundo debe estar a punto de acabarse. Vamos a ponernos a pensar que podríamos hacer con esa insultante cantidad de dinero; se la podríamos prestar al Sr. Martín para que la quiebra de Martinsa no fuera tan dolorosa para el sinfín de familias que se van a quedar en la puta calle, también se me ocurre que a lo mejor este dinero no le vendría mal a alguno de estos países africanos en los que muere un niño cada veinte segundos, o, ¿por qué no?, ¿y si en vez de regalar con nuestro diario de pago habitual los DVd´s con las mejores películas de Paco Martínez Soria no retractilamos cien euritos para cada españolito de a pié para que nos tomemos una de bravas y unos tintos de verano que nos ayuden este verano a pasar mejor la crisis? A mi usos se me ocurren cien millones mejores que el de dárselos a un chavalito portugués que se los va a fundir en las discotecas de Madrid la nuit y en llenar de caldo los depósitos de los cientos de deportivos con tracción en las cinco ruedas (la de repuesto también) y sus respectivos garajes y limpiezas a presión semanales. Yo no sé, ni me importa un carajo, si este señor, el Sr. Calderón, va todos los domingos a misa pero como así sea me parece a mi que las puertas del cielo se van a cerrar a cal y canto para él y va a tener que jugar la liguilla de ascenso para no descender directamente al infierno por pecador de la pradera. ¿Pero nos hemos vuelto locos? Si cien millones de euros no los gano yo este año escribiendo estos artículos, y eso que me acuesto tarde para poder terminarlos a tiempo.