Caca
La política es una caca y cada vez me parece menos seria, si es que alguna vez lo ha sido, que supongo que sí. Y aunque podría tirar de calendario para ilustrar esta aseveración voy a remitirme a esta última semana únicamente porque motivos para pensar así hay para dar y tomar. Empecemos por el amigo ZP y su prole que en el debate del estado de la nación nos venden la moto de una serie de medidas para paliar un poco esta crisis, y ahora resulta que donde dije digo digo diego, no vaya a ser que pierda la votación en el Congreso y quede mal delante de todos. Pero vamos a ver, ¿esto de qué se trata, de quedar bien o de buscar soluciones? ¿Se trata de decir delante de las cámaras una cosa y detrás otra? ¿Se trata de salir en las portadas con las grandes soluciones y luego en las páginas de interior con las rectificaciones para que se entere el menor número de gente posible? Estos, los de un lado y ahora nos pasamos al otro, al de la derecha, al de esos señores que son adalides de la honradez y de la coherencia política y que permiten que sus altos cargos vayan pasando uno tras uno por los juzgados sin que pase nada, sin que nunca pase nada. Presuntamente se dejan regalar trajes a cambio de adjudicaciones presuntamente fraudulentas, pero ¡¡¡qué cagada!!! jugarse la carrera y la vida política por una mierda de traje de Milano, con la pasta que tendrán que se podrían comprar ochenta Armanis. Y el mandamás de todo esto no mueve ni un dedo para sacarlos de la escena pública por presuntos corruptos. Y hay más, porque resulta que un juez condena a los responsables militares del YAK a la cárcel y el responsable político de todo este sinsentido dice que él no sabe nada, la la la. Y otra vez el mandamás del partido ni se inmuta. Y esto es la política señores, una caca de la vaca en la que nos toman el pelo un día sí y otro también. Todos a votar en las europeas… ¡¡¡por si acaso!!!