3.0

3.0. Ésta es la denominación con la que los señores de Antena 3 nos quieren vender la siguiente moto. Cuando estábamos empezando a entender un poco qué era eso del 2.0, nos perturban con un nuevo reto intelectual que no nos apetece ni un carajo. Creo que todos vemos la tele para desconectar un poquito de la rutina diaria y el que nos hagan pensar cada vez más nos pone de los nervios. ¿Qué demonios es eso de 3.0? ¿Quién es esa señora borde, pero muy interesante, venida de otro planeta que nos cuenta cada semana un montón de cosas extrañas? ¿Qué es eso del dónde, cuándo y cómo? La tele se ve sentado en el sofá de tu casa con los pies encima de la mesa y un cojín en el estómago para no coger frío. Eso de ver la tele en el metro, paseando por la calle o tomándote una cañita con tus amigotes creo que no tiene sentido, y si lo tiene es que todos empezamos a estar ya muy mal de la cabeza. No me imagino yo viendo una película en la pantalla de mi teléfono móvil, en primer lugar porque no se vería una mierda, y en segundo lugar porque no quiero enriquecer a todos los oftalmólogos de este país, que ya se están frotando los ojos viendo pasar cegatos con los ojos achinados de forzar la vista para ver el último beso de Sara a Lucas por sus consultas. Y que me decís de ir con vuestra pareja a pasar un romántico fin de semana de acampada perdidos en la montaña y sentaros a luz de la hoguera a ver el último capítulo de Física o Química… ¡Apasionante! Nos quieren meter las cosas por los ojos y no se dan cuenta que no vamos a pasar por el aro, que la mayoría de nosotros no somos así, que vale que nos gusta mucho la tele y consumimos unas medias diarias altísimas de programación pero que de ahí al estar pendiente del móvil, el ordenador y yo que sé qué cosas más para ver nuestro programa preferido pues va un abismo. Lo mejor la chica… le doy un 10.0.

 

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