Adaptación

A la humanidad se la debería exigir que viniese de fábrica ya con todas las tuercas ajustadas y programadas para cualquier circunstancia vital, al igual que las máquinas responden al simple estímulo de un dedo golpeando en una tecla, donde si le damos a la S el ordenador sabe sin titubear que tiene que escribir la S, por ejemplo, y no se para a pensar ¿qué habrá querido decir este capullo golpeando con su apestoso dedo esta maldita tecla? La máquina sabe para lo que está y viene programada de fábrica para responder a todas las circunstancias que su usuario le reclame.

El ser humano no, el ser humano se adapta cuando le parece bien y cuando no, se enfada y se cuestiona todo lo habido y por haber. Si hace frío porque hace frío, pero si hace calor pues porque hace calor. Otra cosa que nos pasa mucho por no venir ya niquelados de origen y tener que estar cada día reinventándonos es que si hoy de repente nos encaramamos a lo más alto nos pensamos que ese es el lugar que ya nos a va a corresponder para el resto de nuestros días y creemos que sólo con estar allí arriba ya es suficiente para que nada ni nadie te haga bajar. Voy a poner un ejemplo muy sencillo de entender; si todos los seres humanos que integran la selección española de fútbol el verano pasado se pegan la pasada del siglo y se coronan como los mejores de Europa está genial, pero esto no quiere decir que sean los mejores del mundo mundial y que no tengan que seguir luchando primero para mantenerse ahí y luego para seguir subiendo. Pues bien, como no venimos enseñados enseguida nos creemos que está todo hecho y llegan unos tíos de dos metros, que además hablan inglés mucho mejor que nosotros, y nos la meten doblada y hasta el fondo y nos bajan del guindo. Así que razón tenía mi padre cuando decía eso de “lección dormida, lección aprendida”… y ahora ¡¡A por el Mundial!!

 

Leave a Reply