Claro, como no podía ser de otra manera hoy toca hablar del cara-careto del otro día. Lo de careto va por Mariano que con ese ojo a la virulé y ese polvorón que no acaba el hombre de masticar en su boca la verdad que muy agraciado no es. Y esto que digo no es ninguna tontería porque hasta eso influye a la hora de ser presidente de gobierno, van a ser tantas y tantas las veces que unos servidores vamos a tener que verle la cara en todos los medios que, y aunque solo sea por eso, es más agradable uno medianamente bien parecido que uno feo, y Mariano es de estos segundos. Llevamos toda la vida luchando para que el físico no sea motivo para que la balanza se incline de uno u otro lado pero yo particularmente y en igualdad de condiciones siempre me quedaría con el menos desagraciado, o sea no con Mariano. Pero que levante la mano el que en su trabajo cuando tiene que elegir entre dos curriculums iguales no se inclina siempre por el más fotogénico. Por eso yo estoy tranquilo porque cuando todo el mundo habla de que estas elecciones las van a decidir los indecisos la cosa pinta bien, Mariano no sale; a igualdad de méritos siempre ganará el no feo, y éste no es Mariano. Mira que el tipo se lanzó a tumba abierta en el debate con un tono y unas formas plausibles, lastima que el fondo de toda la ofensiva estaba vacío como lo ha estado estos últimos cuatro años. Es fácil criticar, desmerecer, insultar, y hasta ofender, eso lo sabemos hacer todos, lo difícil es argumentar, proponer, construir, y convencer ahí es dónde Mariano se pierde o ahí es dónde a Mariano le pierden porque vale que ZP se pasó en sus referencias al pasado pero es que a Mariano todavía le mueven los hilos los protagonistas principales del pasado. Lo triste es que no va a perder las elecciones por este motivo, que sería el lógico, las va a perder porque no tiene los ojos azules, porque lleva gafas, porque hafla afi como muy raro… las va a perder porque es más feo que el otro.