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Alterar los ritmos circadianos favorece el desarrollo de tumores de mama más agresivos.

Alterar los ritmos circadianos favorece el desarrollo de tumores de mama más agresivos.


    MADRID, 4 Ene. –

Trabajar en turnos de noche, viajar frecuentemente en diferentes usos horarios o mantener un sueño irregular no solo provoca un mayor cansancio, sino que también puede llevar a una mayor mortalidad, debilitando así el sistema inmunológico.

   Un equipo de investigadores de la Universidad Texas A&M ha descubierto que la alteración de los ritmos circadianos debilita las defensas inmunitarias y favorece un cáncer de mama más agresivo, aunque también han encontrado un tratamiento prometedor.

   El estudio, publicado en ‘Nature Oncogen’, analizó dos grupos de modelos genéticamente modificados con cáncer de mama agresivo. Un grupo vivía con un horario regular, mientras que el otro seguía un ciclo de luz alterado que modificaba sus relojes internos.

   Los modelos normales desarrollaron cáncer alrededor de la semana 22, mientras que el grupo con alteración circadiana mostró signos de la enfermedad antes, casi a las 18 semanas. Este grupo experimentó tumores más agresivos y una mayor probabilidad de propagación a los pulmones, un indicador de malos resultados en pacientes con cáncer de mama.

   Además, la alteración del reloj interno suprimió las defensas inmunitarias, creando un ambiente más propicio para el crecimiento del cáncer.

   «No se trataba solo de crecimiento acelerado de los tumores; el sistema inmunitario se vio frenado, favoreciendo la supervivencia y propagación de las células cancerosas», afirmaba la doctora Tapasree Roy Sarkar, directora del estudio.

   Los efectos no se limitaron a los tumores; también modificaron la composición del tejido mamario sano, haciéndolo más vulnerable al cáncer.

UN «INTERRUPTOR DE APAGADO» DEL SISTEMA INMUNE

   «Observamos cambios claros en la morfología de las glándulas mamarias, el tejido productor de leche de la mama», destacó Sarkar. Identificaron una molécula, el receptor B4 similar a la inmunoglobulina leucocitaria (LILRB4), que puede actuar como «interruptor de apagado» del sistema inmune.

   Si bien LILRB4 evita la inflamación excesiva en condiciones normales, en el cáncer puede sobreexplotar su actividad y volverse peligroso.

   «LILRB4 actúa como un punto de control inmunitario. Al actuar sobre él, el microambiente tumoral se volvió menos inmunosupresor. Incluso en condiciones circadianas alteradas, observamos una menor propagación del cáncer», añadió.

   La desactivación de este punto de control ha restaurado la capacidad del sistema inmunológico para defenderse, sugiriendo un nuevo enfoque terapéutico para tratar cánceres de mama agresivos relacionados con alteraciones circadianas.

   «El cáncer marca el tiempo. Si tu reloj interno se altera, el cáncer se aprovecha, pero ahora hemos encontrado una nueva forma de combatirlo«, concluyó Sarkar.

   Al vincular las alteraciones circadianas con la progresión del cáncer de mama, el estudio abre nuevas oportunidades para terapias dirigidas a quienes, debido a su estilo de vida, están en riesgo de sufrir alteraciones circadianas crónicas.

   Esto es crucial, considerando que el mundo «funciona las 24 horas» y hay una parte de la población que trabaja de noche o en turnos rotativos, siendo «fundamental» entender el impacto de las alteraciones circadianas en el riesgo de cáncer.

   «Nuestro próximo objetivo es entender mejor cómo revertir los efectos de la alteración circadiana y mejorar la salud humana con un impacto real», concluyó Sarkar.

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