MADRID, 23 Ene. (EDIZIONES) –
La pérdida de la voz tras un concierto, un partido o días de conversación excesiva es algo relativamente común y, en la mayoría de los casos, temporal. Sin embargo, cuando la ronquera se vuelve recurrente o se extiende más de lo habitual, puede indicar un problema que no se debe ignorar.
Pablo Ortíz García, jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario de Madrid explica en una entrevista las diferencias entre afonía y disfonía, el tiempo normal de ronquera, y qué patologías -desde lesiones benignas y reflujo, hasta enfermedades neurológicas o cáncer de laringe- pueden estar detrás de una voz que no se recupera.
Este experto otorrinolaringólogo advierte que es posible sufrir daños permanentes al forzar la voz en un concierto o festival, aunque la mayoría de los casos de abuso vocal resultan en lesiones traumáticas temporales que se resuelven tras unos días de reposo vocal.
CUÁNDO DEBE REVISARSE LA RONQUERA
Sufrir disfonía con frecuencia (o pérdida parcial de la voz) no siempre indica solo cansancio; puede ser una señal de un problema subyacente que requiere atención médica.
El jefe de Servicio de Otorrinolaringología señala que una disfonía transitoria, recurrente o crónica, puede ser causada por las siguientes patologías:
1. Lesiones benignas estructurales: El uso excesivo de la voz puede provocar ‘lesiones por impacto’ en las cuerdas vocales, como nódulos, pólipos, quistes o granulomas; estas impiden que las cuerdas vocales se cierren adecuadamente y generan problemas en la calidad de la voz.
2. Problemas digestivos (Reflujo gastroesofágico): El reflujo faringolaríngeo es una de las causas más comunes de disfonía recurrente; el ácido gástrico puede irritar la mucosa de las cuerdas vocales, a veces sin síntomas digestivos evidentes.
3. Patologías de base o sistémicas: La voz puede reflejar otras enfermedades:
Enfermedades neurológicas: Afecciones como parálisis o paresia de las cuerdas vocales, así como trastornos como el Parkinson o la esclerosis múltiple, pueden afectar el control muscular de la laringe.
Tabaquismo y alcohol: Incrementan el riesgo de lesiones premalignas y malignas.
Factores funcionales: Mal uso o abuso vocal, estrés y ansiedad son componentes a considerar.
Otras causas: Alergias, hipotiroidismo y exposición a irritantes ambientales.
4. Cáncer de laringe: Aunque menos común, una ronquera persistente es uno de los primeros signos de cáncer de laringe; la detección temprana mediante una fibronasolaringoscopia puede mejorar radicalmente las probabilidades de tratamiento exitoso.
“Lo normal es que una disfonía dure pocos días y se resuelva con reposo vocal. Sin embargo, los plazos para considerarla anormal varían según la causa,” señala el especialista.
Disfonía aguda: Generalmente dura entre 7 y 14 días y es frecuente tras un resfriado o uso excesivo de la voz. Signos de alarma: Si la ronquera persiste más de 2 a 3 semanas, es necesario consultar a un otorrinolaringólogo para descartar patologías relevantes.
Este experto considera esencial la evaluación por un otorrinolaringólogo en los siguientes casos:
Persistencia: Si la voz no mejora tras 15 días. Síntomas de alarma: Dificultad para tragar, dolor intenso, tos con sangre o un bulto en el cuello. Sin causa clara: Si la ronquera aparece sin un resfriado previo.
CONSEJOS PARA CUIDAR LA VOZ EN EL DÍA A DÍA
Finalmente, Pablo Ortíz García recomienda los siguientes consejos para cuidar la voz y prevenir afonías:
1. Hidratarse adecuadamente: Beber agua frecuentemente y evitar bebidas muy frías o calientes.
2. No gritar ni hablar en ambientes ruidosos.
3. Evitar el tabaco y ambientes con humo.
4. Mantener una buena técnica vocal: Postura erguida, respiración diafragmática y proyección de la voz.
5. Limitar el consumo de alcohol y cafeína.
6. Seguir una dieta equilibrada y controlar el reflujo gastroesofágico.
7. Evitar carraspear o toser repetidamente.
8. Descansar la voz si se presenta fatiga vocal.

