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Bustinduy califica de «urgente» la regulación de la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños.

Bustinduy califica de "urgente" la regulación de la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños.


– Diego Radamés

MADRID, 2 Mar. –

El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha enfatizado que es **»urgente»** establecer una regulación de la **publicidad de alimentos no saludables** dirigida a niños y adolescentes.

«Existen suficientes condiciones para que propongamos, de manera audaz y ambiciosa, lo que en esencia se trata de garantizar entornos seguros para el desarrollo de la infancia en España», ha destacado Bustinduy durante la inauguración del evento ‘Comer sano no es un tema menor’ en el Congreso de los Diputados.

En esta jornada, que contó con la participación de la ministra de Sanidad, Mónica García, y de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, se discutió la publicidad de alimentos no saludables.

Bustinduy afirmó que Consumo ha estado buscando la forma de regular la publicidad de alimentos dañinos destinados a menores, tal como ya se hace en países como [Portugal](https://www.gov.pt/en/), [Noruega](https://www.regjeringen.no/en/topics/health/health-promotion-and-preventive-work/nutrition/) y [Suecia](https://www.socialstyrelsen.se/en/), entre otros.

El ministro subrayó que la regulación de la publicidad de alimentos no saludables para jóvenes cuenta con un **amplio apoyo social**: «Hasta un 79% de la población está a favor de esta regulación».

Lamentó que los entornos publicitarios «bombardean» constantemente a los niños con mensajes comerciales. «Si un niño recibe, de media, 30 impactos publicitarios de alimentos y bebidas insanas cada día, se entiende que la efectividad de los esfuerzos educativos y familiares se ve limitada», dijo.

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, también criticó que los cuerpos de los ciudadanos se han convertido en «**un mercado abierto**». «En nuestra sociedad, las elecciones están cuestionadas y bombardedas por mensajes publicitarios», enfatizó.

Rego destacó que el acceso a una alimentación saludable es un **»acto de justicia social»** y reclamó la regulación de la publicidad de alimentos para proteger la **»libertad»** de los ciudadanos.

CASI EL 40% DE LOS ADOLESCENTES TOMA BEBIDAS ENERGÉTICAS

En este contexto, Bustinduy recordó que el Ministerio de Consumo está considerando prohibir la venta de todas las **bebidas energéticas** a menores de 16 años, y extender esta prohibición a menores de 18 para aquellas bebidas con más de 32mg de cafeína por cada 100ml.

También advirtió que el **38,4%** de los jóvenes entre 14 y 18 años consume bebidas energéticas y alertó sobre sus efectos nocivos en la salud. «Un 15% de ellos las combina con alcohol», añadió.

Esta información proviene de la encuesta ESTUDES, que elabora cada año el Ministerio de Sanidad para analizar el consumo de drogas y otras adicciones entre estudiantes de Enseñanzas Secundarias.

El estudio revela que 4 de cada 10 adolescentes consume bebidas energéticas y que este comportamiento es más común entre los chicos (45,7%) que entre las chicas (31%). Además, resalta que un 15% mezcla bebidas energéticas con alcohol, aumentando los riesgos para la salud.

PLAN DE OBESIDAD INFANTIL

Durante su intervención, la ministra de Sanidad, Mónica García, recordó que su departamento está colaborando con otros ministerios en el desarrollo del **Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil**.

«La obesidad infantil es solo la punta del iceberg del malestar infantil», afirmó García, relacionándolo con el sedentarismo, el consumo excesivo de pantallas, la falta de sueño y una alimentación inapropiada, y defendió la necesidad de impulsar **»iniciativas legislativas»** para revertir esta problemática.

García señaló que la obesidad infantil impacta el doble en familias con menos recursos en comparación con aquellas con mayor capacidad económica, resaltando la importancia de los determinantes sociales en este asunto.

Según sus afirmaciones, estos datos se traducen en un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, problemas respiratorios, trastornos del sueño y problemas de salud mental. «No es solo una cuestión estética, es un problema de **salud pública** de primer orden», enfatizó.

Por todo esto, la ministra de Sanidad subrayó que la infancia debe posicionarse **»en el centro de todas las políticas»**, considerando el impacto de los determinantes comerciales sobre sus hábitos alimenticios.

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