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Como Estrategia de Salud Pública

Como Estrategia de Salud Pública


MADRID 6 Feb. –

La ministra de Sanidad, **Mónica García**, ha instado este viernes a combatir la **»desinformación de los tecnoligarcas y de los algoritmos sin control»**, no solo por «necesidad democrática», sino también como **»política de salud pública»**, ya que este fenómeno supone un **»desafío directo»** para todos, también para la democracia, la confianza institucional y la salud.

«Vivimos en un momento en el que tenemos determinados tecnoligarcas que, desde una posición de poder sin precedentes, tienden a influir en la opinión pública, en las decisiones colectivas de nuestras sociedades, también mediante la tolerancia a esa desinformación en las redes sociales», ha señalado en la inauguración de la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud‘, organizada por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).

García ha aseverado que no se puede aceptar que **»intereses privados opacos y no sometidos al control democrático»** interfieran en debates que afectan a la vida de la población, a su protección, a la prevención de las enfermedades, a la **salud pública** y a los **derechos de los ciudadanos**.

La jornada, celebrada en el Ministerio de Sanidad, ha tenido como objetivo generar consenso hacia una estrategia nacional para poner fin a la **desinformación en salud**, un asunto que, a juicio de la ministra, «es exigente», teniendo en cuenta que «nunca ha habido tanta información disponible sobre salud (…) y, sin embargo, nunca ha sido tan difícil orientarse dentro de los datos, de los datos contrastados, de las opiniones, las creencias o, directamente, de mensajes que son dañinos y engañosos».

Al hilo, ha advertido de que la **desinformación sobre salud** encuentra «un terreno muy fértil» en «situaciones de incertidumbre» que «contribuyen a amplificar miedos», a «distorsionar» la percepción de los riesgos y de la realidad y a «condicionar decisiones», lo que impacta de forma directa sobre la salud y los sistemas sanitarios. La ministra ha ejemplificado esto aludiendo a los **bulos** surgidos en los recientes episodios de emergencia climática e inundaciones.

Según ha comentado, esta «dinámica» de desinformación tiene un **»efecto acumulativo»** sobre la confianza, debilitando este «vínculo fundamental» entre la ciudadanía, entre la ciudadanía y los profesionales y entre la ciudadanía y las instituciones, complicando la toma de medidas preventivas, «incluso cuando están respaldadas con la mejor evidencia posible, incluso cuando vienen a proteger la salud de nuestros ciudadanos».

En este punto, ha referido que cuestionar la evidencia científica y desacreditarla en momentos en que, junto al multilateralismo, ayuda a la **»protección colectiva»** supone una práctica **»perniciosa»** y **»antidemocrática»** que «erosiona la confianza social y socava los derechos de la ciudadanía».

LA AESAP, «UN REFERENTE SÓLIDO»

Frente a esto, ha puesto en valor el **»fortalecimiento institucional»** que está impulsando el Ministerio de Sanidad con instrumentos orientados a reforzar la capacidad del Estado para anticipar riesgos, evaluar la evidencia y comunicar bien, siendo la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) un **»referente sólido»** en este sentido.

«La puesta en marcha de la Agencia de Salud Pública permite dotar al sistema de un referente sólido, que tenga autonomía, que tenga credibilidad, que sea capaz de integrar la vigilancia, el análisis y la comunicación de los riesgos desde una perspectiva de **salud global** y desde una perspectiva de **salud poblacional**», ha explicado.

Así, ha reivindicado la **»intensa labor cotidiana»** del Ministerio de Sanidad, junto al Gobierno, contra la desinformación, a través de campañas institucionales como ‘Es popular, pero no es ciencia‘ y el trabajo conjunto con medios de comunicación y verificadores.

En este contexto, ha destacado el papel que desempeña el **periodismo sanitario** para informar **»con rigor»** a la población. «Informar no significa colocar al mismo nivel la evidencia científica y el bulo, ni presentar como equivalentes el conocimiento contrastado y la falsedad y las opiniones. Significa asumir la responsabilidad democrática de explicar los hechos con claridad, con contexto, con honestidad. Especialmente cuando está en juego la confianza social y la salud colectiva», ha detallado.

Para terminar, ha apelado a la colaboración entre las instituciones, los profesionales y la comunicación, las sociedades científicas y las organizaciones sociales para avanzar hacia un ecosistema informativo que sea más robusto.

«Queremos seguir avanzando hacia un sistema sanitario que sea **más resiliente**, que sea **más confiable**, pero también queremos seguir avanzando hacia una sociedad donde la confianza sea uno de los elementos que garantice la **protección de la salud de nuestra ciudadanía**», ha concluido.

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