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El hábito diario que muchos hipertensos no logran mantener en casa

El hábito diario que muchos hipertensos no logran mantener en casa


   MADRID, 25 Ene. –

La hipertensión es una condición crónica en la que la presión de la sangre contra las paredes de las arterias se mantiene alta durante un tiempo prolongado. A menudo no causa síntomas evidentes, por lo que muchas personas pueden vivir con ella sin saberlo durante años. Sin embargo, **su impacto es silencioso: con el tiempo puede dañar el corazón**, los vasos sanguíneos, los riñones e incluso aumentar el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

    Por eso se considera una de las principales amenazas para la salud pública, porque su control depende en gran parte de hábitos diarios y de un seguimiento constante. **Mantener la presión dentro de rangos seguros no solo implica tomar medicamentos cuando es necesario,** sino también adoptar cambios en el estilo de vida como dieta, ejercicio y un control regular.

Aun así, en la vida real, este cuidado requiere constancia y disciplina, algo que no siempre resulta fácil de sostener día a día. En casa, **sin la mirada del médico ni el recordatorio de una consulta,** mantener ciertos hábitos se vuelve más difícil de lo que parece.

Lo que empieza como una decisión responsable y bien intencionada, poco a poco puede quedarse en el camino. Y no es que falte voluntad: es que la vida real, con sus prisas, cambios de rutina y distracciones, termina apagando ese impulso inicial casi sin que nos demos cuenta.

LA HIPERTENSIÓN NO DUELE, PERO PUEDE CAUSAR DAÑOS SILENCIOSOS

    Según datos de investigadores del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos), a pesar de las recomendaciones de las guías y la mejora del acceso a la atención médica, **es poco probable** que las personas con hipertensión se **tomen la presión arterial en casa con la frecuencia recomendada**.

   En un estudio de cohorte retrospectivo, los investigadores descubrieron que, incluso con dispositivos gratuitos para medir la presión arterial, educación y apoyo personalizado, la participación de los pacientes en el control de la presión arterial en casa seguía siendo baja, lo que pone de relieve la necesidad de herramientas de control más prácticas y menos engorrosas. Los hallazgos se publican en ‘JAMA Cardiology’.

   Investigaciones previas sugieren que las mediciones de presión arterial en casa suelen ser más precisas que las lecturas en la clínica. **Las directrices actuales de la Asociación Americana del Corazón recomiendan que los pacientes con hipertensión se tomen dos lecturas**, con un minuto de diferencia, dos veces al día durante un máximo de siete días para obtener un promedio preciso antes de una consulta clínica.

   «Una sola lectura de la presión arterial en el consultorio médico puede ser engañosa», reflexiona la doctora Naomi Fisher, autora principal y endocrinóloga de la División de Endocrinología, Diabetes e Hipertensión del Departamento de Medicina del Hospital General Brigham de Massachusetts. «El estrés, la actividad física reciente o la ansiedad durante una consulta pueden elevar artificialmente las lecturas. **Al tomar varias mediciones diarias en casa durante varios días** obtenemos una imagen mucho más precisa de la presión arterial real del paciente y podemos adaptar el tratamiento de forma más eficaz».

LA PRESIÓN EN CASA SUELE SER MÁS FIABLE QUE EN CONSULTA… PERO POCOS LA MIDEN BIEN

   Los investigadores realizaron un estudio de cohorte retrospectivo con 3.390 pacientes inscritos en un programa de control remoto de la hipertensión, realizado entre septiembre de 2018 y junio de 2022. El programa tenía como objetivo evaluar si la monitorización de la presión arterial en casa podía reducirla eficazmente. **Todos los participantes recibieron formación y tensiómetros gratuitos para el hogar,** y se les pidió que completaran 28 lecturas semanales, que se transmitían automáticamente a los navegadores de pacientes.

Cabe destacar que el análisis principal mostró que los participantes que midieron activamente su presión arterial en casa y alcanzaron el nivel de mantenimiento lograron descensos de la presión arterial asociados con una reducción del 40% del riesgo relativo de eventos cardiovasculares mayores y mortalidad por cualquier causa.

    Este estudio se centra en un análisis secundario centrado en la participación del paciente con la monitorización de la presión arterial en casa. En este estudio, los investigadores registraron el número de lecturas realizadas durante siete días para evaluar la participación del paciente.

Los niveles de participación se clasificaron como nula (0 mediciones completadas), baja (1-11 mediciones completadas), intermedia (12-23 mediciones completadas) y alta (24-28 mediciones completadas). La participación en la monitorización de la presión arterial en casa varió: **el 32,7% mostró nula participación**, el 14,3% mostró baja participación, y el 18,2% y el 34,8% mostraron una participación intermedia y alta, respectivamente.

LA CLAVE PODRÍA ESTAR EN DISPOSITIVOS MÁS SIMPLES, CASI AUTOMÁTICOS

   Los autores señalan que estos hallazgos resaltan la necesidad de dispositivos portátiles más innovadores y fáciles de usar, similares a los dispositivos de monitorización continua de **glucosa utilizados para el control de la diabetes.** La idea sería recopilar lecturas de presión arterial de forma pasiva para reducir la carga de los pacientes.

   Los investigadores buscan centrar sus futuras investigaciones en comprender las barreras específicas que enfrentan los pacientes con la monitorización de la presión arterial en casa, las cuales contribuyen a su baja participación. Con varios dispositivos nuevos en desarrollo o en espera de la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., también están evaluando cómo difieren los resultados del tratamiento de la hipertensión entre los pacientes que usan monitores tradicionales y los que usan nuevos sistemas portátiles de monitorización continua.

   «Las directrices actuales exigen mediciones frecuentes y cuidadosamente programadas de la presión arterial para garantizar la precisión, pero la realidad de la vida de los pacientes a menudo hace que esto sea poco realista», apunta el autor principal, Ozan Unlu, miembro del equipo de Cardiología Intervencionista del Instituto Cardiovascular Brigham del Massachusetts General.

Esta brecha resalta la necesidad de tecnologías de bajo impacto que capturen datos fiables de la presión arterial sin obligar a los pacientes a reorganizar sus vidas para controlar su afección.

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