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MADRID, 21 Feb. –
La **actividad física** se ha vuelto la recomendación principal para la artrosis, especialmente en rodillas y caderas, al contribuir a aliviar el dolor y aumentar la movilidad. La artrosis, también conocida como osteoartritis, es una enfermedad articular degenerativa crónica que provoca el desgaste del cartílago en los extremos de los huesos, lo que a su vez resulta en dolor, rigidez y limitaciones en el movimiento.
Esta condición impacta principalmente grandes articulaciones de carga, como rodilla y cadera, aunque también puede afectar manos, tobillos y hombros, convirtiéndose en una de las principales causas de discapacidad y limitación funcional en la población anciana.
DEL CONSEJO AUTOMÁTICO AL PRIMER GRAN FRENO EN LA EVIDENCIA
La terapia de ejercicios para la artrosis incluye programas supervisados de fuerza, movilidad y ejercicio aeróbico diseñados por fisioterapeutas u otros profesionales de salud. Este enfoque se ha establecido como **el tratamiento de primera línea en diversas guías clínicas**, superando el uso de fármacos, infiltraciones o cirugía. No obstante, una investigación de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bochum (Alemania) y el Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca) examina el verdadero impacto de estos programas sobre los síntomas de la artrosis.
Los resultados, publicados en la revista de acceso abierto ‘RMD Open’, ponen en duda la promoción generalizada del ejercicio como el tratamiento de primera línea para aliviar el dolor y mejorar la función física en las personas que sufren de esta enfermedad articular degenerativa, y destacan la necesidad de reevaluar las prioridades de investigación, según concluyen los investigadores.
Se recomienda el ejercicio como tratamiento inicial para varios tipos de artrosis, pero hay evidencia creciente que cuestiona su eficacia y duración. El estudio sugiere que el **efecto puede ser mínimo, de corta duración y posiblemente no más efectivo que ningún tratamiento**.
A pesar de que se han realizado numerosas revisiones sistemáticas, no ha habido un análisis exhaustivo que compare el ejercicio con distintas estrategias, como el placebo, atención habitual, medicamentos, otras terapias y cirugía, agregan los investigadores.
QUÉ HA ANALIZADO ESTE GRAN ‘REPASO’ SOBRE EJERCICIO Y ARTROSIS
Con el fin de abordar esta laguna, los investigadores revisaron bases de datos y buscaron revisiones sistemáticas y ensayos clínicos aleatorios publicados hasta noviembre de 2025. Identificaron 5 revisiones, con un total de 8.631 participantes, y 28 ensayos clínicos aleatorios sobre artrosis de rodilla/cadera (23), mano (3) y tobillo (2), abarcando 4.360 participantes en la revisión general.
El análisis combinado de los resultados indicó que el ejercicio se asoció con efectos leves y pasajeros en el dolor de la artrosis de rodilla en comparación con el placebo o ningún tratamiento. Sin embargo, la certeza de la evidencia fue muy baja y los efectos en ensayos más amplios o a largo plazo fueron aún menores.
La evidencia de certeza moderada sugirió efectos insignificantes para la artrosis de cadera y efectos pequeños para la artrosis de mano. Además, la certeza variable dio indicios de resultados similares para la educación del paciente, la terapia manual, la utilización de analgésicos, inyecciones de esteroides o ácido hialurónico, y la cirugía de rodilla mediante artroscopia.
Asimismo, ensayos individuales en grupos específicos indicaron que el ejercicio resultó menos eficaz que la cirugía de remodelación ósea de la rodilla (osteotomía) y el reemplazo de articulaciones a largo plazo.
Los investigadores señalan que priorizaron la inclusión de ciertas revisiones, lo que podría haber dejado fuera otras relevantes. Sin embargo, un análisis posterior de la magnitud del efecto de estas revisiones adicionales mostró resultados similares. También se observaron pocas comparaciones directas entre los estudios y una considerable variabilidad entre los participantes en términos de gravedad de los síntomas, donde algunos ensayos permitieron combinación con otras intervenciones junto al ejercicio.
¿HAY QUE DEJAR DE RECOMENDAR EJERCICIO PARA LA ARTROSIS?
A pesar de esto, los investigadores concluyen: «Encontramos evidencia en gran medida inconclusa sobre el ejercicio para la artrosis, lo que sugiere efectos insignificantes o, en el mejor de los casos, de corta duración sobre el dolor y la función en diferentes tipos de artrosis, en comparación con el placebo o ningún tratamiento. Estos efectos son menos pronunciados en ensayos más amplios y a largo plazo. Nuestros hallazgos cuestionan la promoción universal de la terapia de ejercicios como el único enfoque prioritario para el tratamiento del dolor y la función física en todos los pacientes con artrosis.»
No obstante, el ejercicio puede proporcionar otros beneficios para la salud, y algunos pacientes pueden preferir esta opción. «La importancia de los efectos del ejercicio sobre el dolor y la función, junto con los beneficios adicionales para la salud, la seguridad, el bajo costo, la etapa de atención y las opciones alternativas de tratamiento» son argumentos que los autores aconsejan considerar.

