MADRID, 1 Mar. –
Un nuevo estudio dirigido por investigadores de Vanderbilt Health, en Estados Unidos, ha identificado afecciones médicas que suelen preceder al diagnóstico de Alzheimer, lo que podría abrir oportunidades para desarrollar intervenciones que reduzcan el riesgo de padecer la enfermedad, según publican en la revista ‘Alzheimer’s Research & Therapy’.
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que se desarrolla a lo largo de décadas y algunas afecciones de la mediana edad, como la hipertensión, la hiperlipidemia y el accidente cerebrovascular, se han relacionado con un mayor riesgo de padecerlo en etapas posteriores de la vida, pero la lista de afecciones médicas que predicen su desarrollo es limitada.
«Si conocemos el inventario completo de afecciones médicas que predicen el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer 10 años o más después, podríamos intervenir antes de que se manifiesten los síntomas clínicos de deterioro cognitivo o de la memoria –explica la doctora Xue Zhong, profesora adjunta de investigación de Medicina en la División de Medicina Genética y Farmacología Clínica y coautora del estudio–. Se proyecta que retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer tan solo cinco años podría reducir la tasa de incidencia a la mitad.
Para identificar sistemáticamente las afecciones médicas asociadas con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, los investigadores analizaron historiales médicos electrónicos (HME) anónimos de dos bases de datos independientes. Utilizaron MarketScan, una base de datos estadounidense basada en reclamaciones con más de 150 millones de personas, como cohorte de descubrimiento, y el sistema de HME de Vanderbilt Health, que incluye a unos 3 millones de pacientes, como cohorte independiente para validar los hallazgos de la cohorte de descubrimiento.
Identificaron 43.508 personas con diagnóstico de enfermedad de Alzheimer (casos) y 419.455 controles coincidentes por edad y sexo en la base de datos de MarketScan y 1.320 casos y 12.720 controles coincidentes en el sistema de salud de Vanderbilt.
Al rastrear las historias clínicas electrónicas (HCE) durante un período de 10 años antes del diagnóstico de Alzheimer y comparar las HCE entre casos y controles, los investigadores identificaron afecciones médicas más frecuentes en quienes posteriormente desarrollaron Alzheimer.
MÁS DE 70 AFECCIONES
Así, hallaron más de 70 afecciones en ambas bases de datos, dominadas por afecciones de salud mental (por ejemplo, depresión y síntomas neuropsiquiátricos graves como paranoia/psicosis e ideación suicida); afecciones neurológicas y relacionadas con el sueño (insomnio, hipersomnia y apnea del sueño); afecciones cardiovasculares/circulatorias (hipertensión esencial, aterosclerosis cerebral e isquemia cerebral) y afecciones endocrinas/metabólicas (diabetes tipo 2).
Utilizaron datos de dos biobancos de ADN a gran escala (BioVU de Vanderbilt Health y Biobanco del Reino Unido) para evaluar la base genética de estas afecciones en relación con la genética de la enfermedad de Alzheimer. Identificaron 19 afecciones asociadas con variantes de riesgo genómico individual o con una puntuación de riesgo poligénico para la enfermedad de Alzheimer.
Los autores señalan que las asociaciones de EHR no prueban un papel causal para las afecciones, pero sí ofrecen una hoja de ruta basada en datos para el reconocimiento temprano de riesgos y la investigación centrada en la prevención.
“Los registros médicos electrónicos longitudinales ofrecen una visión impactante del desarrollo de la enfermedad de Alzheimer a lo largo de décadas –afirma Zhong–. Al identificar patrones médicos que preceden sistemáticamente a la enfermedad de Alzheimer, podemos descubrir nuevas oportunidades para la reducción del riesgo, la intervención temprana y la mejora de los resultados de los pacientes”.
En este sentido, Zhong, coautora del estudio junto con la doctora Nancy Cox, profesora de Medicina, señala que el estudio confirma que la hipertensión y la hipercolesterolemia son factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en la vejez, lo que sugiere que abordar estas afecciones en la mediana edad (adoptando estilos de vida más saludables o utilizando medicamentos antihipertensivos o reductores de lípidos) puede reducir el riesgo de enfermedad de Alzheimer.
“También observamos una asociación inversa entre el cáncer y la enfermedad de Alzheimer en ambos conjuntos de datos de la HCE, lo que replica hallazgos epidemiológicos previos –destaca Zhong–. Actualmente estamos investigando los mecanismos subyacentes a este fenómeno, con el objetivo de generar información que pueda fundamentar nuevas estrategias terapéuticas para la enfermedad de Alzheimer”.

