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Estas seis actividades recreativas están asociadas con un envejecimiento más lento.

Estas seis actividades recreativas están asociadas con un envejecimiento más lento.

MADRID, 18 Jul. – El envejecimiento es universal, pero su experiencia varía entre individuos. La edad fisiológica de una persona puede no coincidir con su edad cronológica. La participación en actividades culturales se ha vinculado a mejores resultados de salud y mayor bienestar en adultos mayores, además de reducir el riesgo de demencia. Sin embargo, pocos estudios han explorado la conexión directa entre la participación cultural y la edad fisiológica o sus marcadores relacionados.

Investigadores del Instituto de Ciencias de Tokio, Japón, han llevado a cabo lo que consideran el primer estudio longitudinal que investiga la relación entre la participación cultural y la edad fisiológica, mientras controlan variables confusoras inalterables.

La edad fisiológica se refiere al estado real de envejecimiento del organismo, que no siempre coincide con la edad cronológica. Mientras que la edad cronológica simplemente contabiliza el tiempo desde el nacimiento, la edad fisiológica evalúa el funcionamiento de los distintos sistemas del cuerpo.

Es posible que dos personas de la misma edad cronológica tengan edades fisiológicas muy diferentes. Factores como la genética, la actividad física, la alimentación, el descanso, el estrés, enfermedades crónicas y hábitos sociales juegan un papel en cómo envejece el cuerpo.

1.900 ADULTOS PARTICIPARON Y SE ANALIZÓ CINE, MUSEOS Y TEATRO

El estudio, publicado en el ‘Journal of Epidemiology and Community Health’, examinó datos de 1.899 adultos que formaron parte del Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento, un proyecto en curso que sigue a una muestra representativa de adultos de 50 años o más en Inglaterra.

Los participantes debían haber aportado datos en al menos dos ocasiones: en los años 2004/2005, 2006/2007 o 2008/2009.

En el seguimiento, se recolectaron datos sobre 10 marcadores fisiológicos: presión del pulso, presión arterial diastólica, volumen espiratorio forzado, concentración de hemoglobina, fibrinógeno, hemoglobina glicosilada, colesterol LDL, índice de masa corporal (IMC), fuerza de agarre y velocidad de marcha. Estos datos permitieron generar una puntuación compuesta de edad fisiológica.

Los participantes también completaron un cuestionario sobre su frecuencia de asistencia al cine, museos, galerías de arte y teatro, conciertos u óperas. Las respuestas se clasificaron en una escala del 0 (nunca) al 5 (dos veces al mes o más), obteniendo así una puntuación compuesta de participación cultural que variaba entre 0 y 15.

HASTA TRES AÑOS MÁS JOVENES QUIENES ACUDEN CON MAYOR FRECUENCIA

Según el estudio, las personas con un alto nivel de participación cultural (que realizan actividades culturales cada pocos meses o más) tienen una edad fisiológica de 66,9 años, tres años menos que aquellos con menor participación (69,9 años).

Las personas más involucradas culturalmente tienden a ser mujeres, con mayor estatus socioeconómico, empleo remunerado y mejor salud.

El análisis reveló que una puntuación de participación cultural un punto mayor se asoció significativamente con una edad fisiológica 0,085 años (31 días) menor, ajustando por factores como ingresos familiares, empleo y enfermedades crónicas.

Los autores sugieren que la participación cultural puede fortalecer las relaciones sociales, fomentar hábitos de vida saludables y mejorar la salud mental, todo lo cual puede ayudar a ralentizar el envejecimiento fisiológico.

NO DEMUESTRA QUE LA CULTURA FRENE EL ENVEJECIMIENTO

El estudio es observacional, lo que impide establecer conclusiones definitivas sobre causa y efecto. Los autores advierten que los hallazgos pueden deberse a causalidad inversa, donde aquellos en mejor salud participan más en actividades culturales.

No obstante, enfatizan que la participación cultural es modificable y podría ser una intervención eficaz. «Su impacto podría ser comparable al de la actividad física frecuente», argumentan.

Los investigadores sostienen que aumentar la accesibilidad geográfica y económica a eventos culturales podría ampliar las oportunidades de participación. Además, resaltan la necesidad de más investigaciones para evaluar si promover la participación cultural mejora los resultados de salud y contribuye a un envejecimiento saludable a largo plazo.

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