MADRID, 2 Feb. –
El director general de la Fundación Pasqual Maragall, Arcadi Navarro, ha señalado en el Congreso de los Diputados que es fundamental repensar la gestión del Alzheimer en el Sistema Nacional de Salud ante la llegada de nuevos tratamientos y herramientas de diagnóstico, que constituyen un cambio de paradigma.
«El reto que enfrentamos obliga a replantear los circuitos asistenciales, los roles profesionales, las capacidades diagnósticas, y los modelos de coordinación entre niveles de atención, y también exige gestionar de manera responsable las expectativas y necesidades de las personas y sus familias», expresó Navarro durante la presentación del documento ‘Un nuevo escenario en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del Alzheimer para preparar el Sistema Nacional de Salud‘.
Navarro también se preguntó si los sistemas de salud están listos para el inminente cambio y enfatizó que los avances científicos tienen implicaciones inmediatas, ya que obligan a transformar la organización de la atención social y sanitaria. «Estamos moviéndonos de un modelo centrado casi exclusivamente en cuidados tardíos a uno que debe incluir prevención, diagnóstico precoz, estratificación por biomarcadores y tratamientos modificadores de la enfermedad cuando sean adecuados», añadió.
En cuanto a los nuevos medicamentos, Navarro destacó que no son solo una innovación aislada, sino un cambio de paradigma, y es esencial que esta nueva medicación llegue a los pacientes que la necesitan. «En España hay decenas de miles de personas que podrían beneficiarse de estas nuevas terapias aprobadas en Europa, y nuestro sistema sanitario debe adaptarse a esta realidad», manifestó.
En este sentido, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, coincidió en la necesidad de trabajar en esquemas de financiación para garantizar el acceso a los nuevos tratamientos: «Debemos encontrar mecanismos que permitan que quienes tienen que beneficiarse, puedan acceder y resolver las incertidumbres de los nuevos tratamientos».
«Es esencial que más allá de lo que ocurra entre la memoria y el olvido, el Estado y los servicios públicos no se olviden de lo que nos suceda a cada uno de nosotros y a las familias», añadió Padilla.
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, también abogó por invertir en ciencia para mejorar la implementación de nuevas terapias. «Los avances científicos están abriendo un nuevo horizonte, especialmente en las fases iniciales de la enfermedad, y el nuevo escenario nos brinda una esperanza real. La inversión en ciencia y en investigación es fundamental para la salud de nuestras democracias», repitió.
EL AÑO 2026 DEBE SER EL DEL DIAGNÓSTICO
El director del Servicio de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona, Pablo Villoslada, indicó que el diagnóstico de Alzheimer puede retrasarse hasta un año, dependiendo del caso. Sin embargo, destacó que existen herramientas, como el nuevo test de análisis de sangre, que pueden acortar este tiempo.
«Hemos sido testigos de una revolución que no ha recibido la visibilidad que merece: el nuevo test diagnóstico, el biomarcador de sangre, se obtiene a través de un análisis que tarda un par de semanas. Al solicitarlo, en poco tiempo se puede ofrecer un diagnóstico en una fase relativamente temprana, lo cual representa un verdadero cambio de paradigma», explicó Villoslada.
Por esta razón, el experto instó a que el 2026 sea el año en que se implemente esta nueva herramienta. «Que podamos realizar un diagnóstico precoz mediante un TAC, un estudio de neuropsicología y esta prueba de sangre. La propuesta es que 2026 sea el año del diagnóstico precoz, para reducir el tiempo de espera a unas pocas semanas», declaró.
En este contexto, Araceli Garrido, del grupo de neurología de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyC), observó que los pacientes están consultando antes a los profesionales de Atención Primaria acerca de los primeros síntomas de la enfermedad. Sin embargo, lamentó que estas nuevas pruebas diagnósticas no estén disponibles en Atención Primaria. «Contamos con herramientas diagnósticas limitadas», añadió.
PREVENCIÓN
El documento considera esencial promover una estrategia nacional de prevención basada en hábitos saludables y en la reducción de factores de riesgo. Esta estrategia debería incluir la formación continua de profesionales de salud y campañas para fomentar un envejecimiento saludable y una mejor salud cerebral, así como reducir el estigma social relacionado con la enfermedad.
En este sentido, el director de Relaciones con el Sistema de Salud de la Fundación Pasqual Maragall, Josep M. Argimon, enfatizó que la prevención es una herramienta clave que es más accesible que los nuevos fármacos y biomarcadores. Citó como ejemplo la concienciación en la prevención de enfermedades cardiovasculares: «Una buena salud cardiovascular contribuye a prevenir el Alzheimer», indicó.
Argimon resumió la prevención en tres puntos: «Es necesario ser cognitivamente activos, mejorar la capacidad educativa y cognitiva de la población, así como mantenernos físicamente y socialmente activos».
«TENEMOS PRISA»
Durante la jornada, Manuel Sánchez, un paciente diagnosticado con Alzheimer en 2022 y que participó en la elaboración del documento, enfatizó que los pacientes están apresurados por la implementación de nuevas herramientas.
«Nosotros, los que padecemos la enfermedad, tenemos prisa, porque el tiempo se nos acaba cada día. Por tanto, a investigadores, políticos y medios de comunicación, tenemos prisa», afirmó.
Subrayó que los pacientes no desean «dar pena», sino colaborar y contribuir activamente en la búsqueda de un tratamiento que detenga la enfermedad. «Estar en los espacios donde se planifican las acciones que nos afectan y donde se toman decisiones es crucial», concluyó.

