MADRID 27 Ene. –
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a los países a promover políticas que garanticen que los alimentos y bebidas ofrecidos en los colegios sean saludables y nutritivos. Para ello, ha publicado una guía con recomendaciones basadas en evidencia para mejorar los entornos alimentarios escolares.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha destacado que «la alimentación de los niños en la escuela y los entornos que influyen en su alimentación pueden tener un profundo impacto en su aprendizaje y consecuencias para su salud y bienestar a lo largo de su vida». Brindar una buena alimentación en la escuela puede prevenir enfermedades en la etapa adulta.
La OMS ha señalado que las prácticas alimentarias se adquieren desde la infancia y, considerando que los niños pasan gran parte de su día en la escuela, ésta se convierte en un entorno crucial para formar hábitos alimentarios saludables que perduren.
Se estima que 466 millones de niños reciben comidas en la escuela en todo el mundo, pero la OMS advierte que la información sobre la calidad nutricional de los alimentos que se les sirven es «limitada».
En su directriz, el organismo internacional recomienda establecer normas para aumentar la disponibilidad, compra y consumo de alimentos y bebidas saludables en las escuelas, limitando a su vez el acceso a alimentos no saludables.
Adicionalmente, se promueve la implementación de intervenciones que motiven a los niños a seleccionar, comprar y consumir opciones más saludables. Estas intervenciones pueden incluir cambios en la ubicación, presentación o precio de los alimentos disponibles para los niños.
1 DE CADA 10 NIÑOS Y ADOLESCENTES TIENE OBESIDAD
La OMS ha advertido que el sobrepeso y la obesidad infantil están en aumento globalmente, mientras que la desnutrición sigue siendo un problema persistente. En 2025, aproximadamente uno de cada 10 niños y adolescentes en edad escolar vivían con obesidad, totalizando 188 millones de menores, superando por primera vez a la cifra de niños con bajo peso.
El organismo ha enfatizado que las escuelas están «en primera línea» contra esta problemática, pero ha subrayado que las políticas por sí solas no son suficientes; es necesario implantar mecanismos de seguimiento y cumplimiento para asegurar la efectiva implementación de las directrices.
Según la Base de Datos Mundial de la OMS sobre la Implementación de Medidas de Alimentación y Nutrición, en octubre de 2025, 104 Estados miembros contaban con políticas de alimentación escolar saludable, de los cuales casi tres cuartas partes incluían criterios obligatorios sobre la composición de la alimentación escolar. Sin embargo, solo 48 países tenían políticas que restringían la comercialización de alimentos con alto contenido de azúcar, sal o grasas no saludables.
La OMS apoyará a los Estados miembros en la adaptación e implementación de la directriz a través de asistencia técnica, intercambio de conocimientos y colaboración.

