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Otro beneficio de las ostras: una solución accesible, efectiva y sostenible para combatir la inflamación intestinal.

Otro beneficio de las ostras: una solución accesible, efectiva y sostenible para combatir la inflamación intestinal.


– GIULIA TRINCHERA

MADRID, 12 Jul. –

El extracto de carne de ostra, que es fácilmente accesible y sostenible, muestra eficaces efectos antiinflamatorios en las células intestinales humanas, según un estudio reciente de la Universidad de Ferrara (Italia) presentado en la conferencia de la Sociedad de Biología Experimental en Florencia.

Las ostras del Pacífico (‘Crassostrea gigas’) son el bivalvo marino más cultivado mundialmente, conocido por su alto valor nutricional y compuestos bioactivos que favorecen efectos antimicrobianos, antioxidantes y anticancerígenos. Investigaciones recientes han sugerido que pueden también contribuir a reducir la inflamación en glóbulos blancos de ratones.

Esta investigación pone de relieve cómo la carne de ostra deshidratada podría ser un suplemento dietético natural, ambientalmente sostenible y fácilmente disponible para mitigar la inflamación intestinal en humanos.

«Identificar sustancias bioactivas de origen natural con propiedades antiinflamatorias representa una estrategia terapéutica y preventiva prometedora para el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas y sus comorbilidades sistémicas», señala Giulia Trinchera, estudiante de doctorado en la Universidad de Ferrara.

La inflamación crónica es un factor subyacente en diversas enfermedades, como cáncer, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y enfermedad inflamatoria intestinal. Puede ser provocada por alteraciones en la permeabilidad de la barrera epitelial intestinal, conocido como intestino permeable, permitiendo que bacterias y toxinas intestinales ingresen al torrente sanguíneo. La dieta tiene un rol crucial en el control de la inflamación para mantener esta barrera epitelial.

Para examinar las propiedades antiinflamatorias de la carne de ostra, el equipo llevó a cabo un análisis nutricional completo del tejido blando de la ostra para establecer su composición, incluyendo proteínas, lípidos, minerales, polifenoles y carotenoides.

Posteriormente, extrajeron la carne deshidratada y estudiaron sus efectos en células epiteliales intestinales humanas tratadas con TNF-alfa, una molécula clave en la inflamación. Estos efectos fueron evaluados a través de una serie de métodos complementarios que analizaron las características genéticas, inmunológicas y físicas de las células.

El equipo halló que el extracto de ostra interrumpía de manera efectiva la activación de las vías de señalización NF-kB, lo que prevenía la inflamación epitelial en las células intestinales. Asimismo, encontraron que este extracto disminuía la expresión de COX-2, una enzima crucial en la respuesta inflamatoria.

En resumen, estos efectos contribuyeron a proteger la integridad de la barrera intestinal y restauraron los niveles normales de permeabilidad, incluso en presencia de estímulos inflamatorios. Estos efectos protectores sobre la barrera intestinal fueron confirmados mediante microscopía electrónica.

«Hasta donde sabemos, esta es la primera vez que se demuestra que el tejido de ostra tiene efectos antiinflamatorios en las células intestinales -explica Trinchera-. Nuestro hallazgo principal resalta cómo el extracto de ostra, en concentraciones no tóxicas para las células, fue capaz de reducir de manera significativa la inflamación intestinal inducida por TNF-alfa».

Una de las ventajas principales de utilizar este extracto es que las ostras ya son consumidas globalmente, y el extracto derivado del tejido de ostra desarrollado por el equipo se puede obtener de la carne sin necesidad de purificación, convirtiéndose en una opción simple, accesible y económica para inhibir la inflamación.

«Las ostras usadas en nuestros experimentos provienen de Sacca di Goro, en el delta del Po, una de las áreas de acuicultura más productivas de Italia -comenta Trinchera-. Dado que entre el 30 % y el 40 % de la producción de ostras en esta región se desperdicia cada año, nos preguntamos si este material ‘desechado’ podría ser utilizado como un ingrediente nutracéutico con potencial antiinflamatorio, convirtiendo así un problema ambiental y económico en una oportunidad».

La autora del estudio enfatiza que, aunque estos resultados son prometedores, se requieren más experimentos y ensayos clínicos para confirmar los efectos, establecer dosis seguras e identificar con precisión qué componentes bioactivos son responsables de la actividad antiinflamatoria.

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