Icono del sitio DGratisDigital

¿Piensas que no puedes cambiar quién eres? Cómo tu infancia moldeó tu personalidad y cómo puedes «desaprender» eso.

¿Piensas que no puedes cambiar quién eres? Cómo tu infancia moldeó tu personalidad y cómo puedes "desaprender" eso.


– NICOLETAIONESCU/ISTOCK – Archivo

MADRID, 17 Ene. –

¿Te has encontrado alguna vez pensando o actuando de una manera que no coincide con la percepción que tienes de ti mismo? La personalidad no es un sistema fijo, ni una etiqueta inmutable: es un constructo complejo que se inicia en la infancia, se modela a través del entorno, el apego y la genética, y sigue evolucionando a lo largo de la vida.

El psicólogo sanitario Gabriel Pozuelo explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus que comprender cómo se forman las diferentes «partes» de nuestra personalidad —muchas de ellas inconscientes— es crucial para dejar de justificarnos con etiquetas, conocernos mejor y aprender que, aunque no podamos cambiar nuestra esencia interna, sí podemos modificar la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

Pozuelo, especialista en ‘terapia self’ y modelos integradores de personalidad, y autor de ‘Mucho gusto, querido yo’ (Zenith), señala que la personalidad puede variar significativamente dentro de una misma persona y en nuestro interior. «Hay ocasiones en que nos sorprende lo que estamos pensando o el comportamiento de alguien», afirma.

CÓMO SE FORJA LA PERSONALIDAD DE UNA PERSONA

Indica que la personalidad de una persona comienza a formarse en las primeras etapas de la vida: «A menudo, las voces que escuchamos son de aquellos a quienes estamos vinculados. Así, en la infancia se establece una primera etapa de personalidad, que se ve influenciada por todo lo que recibimos de pequeños, como la forma en que nos hablaban, si nos animaban a socializar o nos advertían de los peligros; un conjunto de pautas que, con el tiempo, configurarán quiénes somos».

Sin embargo, también se debe considerar la carga genética que influye en la personalidad, así como el entorno, el amor que recibimos, el impacto de nuestras figuras de apego y el contexto socio-cultural que nos rodea.

NUESTRA PERSONALIDAD PUEDE EVOLUCIONAR

Además, según este psicólogo, nuestra personalidad efectivamente cambia a lo largo de la vida y puede ser modificada. «La personalidad es muy flexible y puede experimentar cambios significativos».

Asegura que la configuración inicial de la personalidad ocurre en la infancia, pero que también sigue evolucionando en la adolescencia, donde se producen muchos cambios; y en la adultez. Muchos de sus pacientes piensan que no pueden hacer nada para cambiar, creyendo que ‘soy consecuencia de mi personalidad y esto no se puede alterar’, aunque sí es posible, reitera.

De hecho, Pozuelo enfatiza que, si una persona es introvertida, se pueden enseñarle herramientas y técnicas para volverse más sociable. «No habrá un cambio radical de la personalidad, pero se puede trabajar en ella. Ignorar nuestra configuración interna puede llevar a problemas a largo plazo. Es esencial tener la voluntad de cambiar. Si sientes que no estás bien o que siempre estás enfadado y no entiendes por qué, esto proviene de partes de ti que no conoces», comenta.

ES MEJOR HUIR DE LAS ETIQUETAS

En este contexto, Pozuelo subraya en su libro que «nuestra personalidad no es única ni una entidad sólida», y que no somos lo que creemos ser, ni lo que los demás piensan de nosotros. «Así que deja atrás la etiqueta que siempre te han impuesto, que has creído como verdadera y que ha condicionado tu forma de pensar».

Más aún, Pozuelo critica el uso de etiquetas, que muchas veces justifican nuestra psique y nos impiden avanzar o modificar aspectos de nuestra personalidad o comportamiento. «Si te etiquetas como ‘una persona muy triste’, entonces piensas que no puedes aprender a gestionar esa tristeza; siempre se puede hacer algo contra la etiqueta, ya que muchas veces se convierte en una excusa», destaca.

También ilustra cómo algunas personas estallan emocionalmente sin poder identificar el detonante: «¿Crees que explotas porque te has autodenominado mal genio, o enfatizas algo que llevas callando demasiado tiempo? Estas partes se desarrollan en nuestra vida y a menudo, las emociones reprimidas son el resultado de un ‘yo adulto’ interaccionando con las partes que nos protegen, que a veces generan daño, y todas comparten un origen común: el niño interior».

En definitiva, sugiere que las personas pueden cambiar su personalidad, no su esencia interna, sino cómo se relacionan consigo mismos. «A menudo no nos conocemos a nosotros mismos y no entendemos por qué pensamos o actuamos de cierta manera», concluye Gabriel Pozuelo.

Salir de la versión móvil