Y por qué es preferible beber agua cuando consumes alcohol y combinarlo con tapas saladas
MADRID, 21 Feb. –
Seguramente lo has notado: tomas una cerveza o un par de copas de vino y, poco después, comienzas a ir al baño con mayor frecuencia. No se debe solo a la cantidad de líquido. El consumo de alcohol inhibe la vasopresina, una hormona esencial para que el riñón retenga agua, lo que provoca un aumento en la producción de orina y propicia la deshidratación.
Para entender mejor este proceso, entrevistamos al presidente de la Sociedad Española de Nefrología, el Dr. Emilio Sánchez, quien nos explica qué papel juegan el volumen, el graduación y el tipo de bebida, por qué es recomendable alternar con agua —sin excederse para evitar hiponatremia— y también con una ‘tapita’ salada, y qué ocurre realmente en el riñón tras ingerir alcohol en exceso.
“Desde hace tiempo se sabe que el alcohol inhibe la liberación de vasopresina, una hormona que actúa en el riñón. En los túbulos del riñón, la vasopresina determina la absorción o eliminación de líquido. Así, al consumir alcohol, nuestros riñones no pueden retener la orina, lo que resulta en un desorden endocrino, aunque el órgano implicado sea el riñón,” explica este experto.
¿LA CERVEZA ES MÁS DIURÉTICA QUE OTRAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS?
Preguntamos a este experto cuál es la bebida alcohólica que nos hará ir más al baño, señalando que el volumen es lo que más influye, ya que el efecto del alcohol es similar.
“No es lo mismo consumir una cerveza, que por lo general equivale a un tercio (33 centilitros), que un orujo, que normalmente se sirve en un chupito (de 3 a 5 cl),” afirma el presidente de la Sociedad Española de Nefrología.
BEBE AGUA MIENTRAS CONSUMES ALCOHOL, ¡Y TAMBIÉN UNA TAPA!
Un aspecto interesante que comenta el Dr. Sánchez es que, efectivamente, conviene intercalar agua durante el consumo de alcohol, pero sin excesos.
“Es recomendable beber agua mientras consumes alcohol para contrarrestar la deshidratación ocasionada por el alcohol; por eso, sería beneficioso alternar un poco el vino o la cerveza que consumas con agua,” recalca.
Esto es especialmente relevante cuando se consume una gran cantidad de cerveza, ya que se puede generar un fenómeno conocido como hiponatremia, o disminución de la concentración de sodio en la sangre.
Este efecto, como menciona el Dr. Sánchez, también puede surgir si se bebe una cantidad excesiva de agua para contrarrestar la ingesta de alcohol; por lo tanto, sugiere alternar el consumo de agua con alcohol, pero sin excesos. “Es importante beber alcohol con agua, pero sin pasar el límite, ya que esto puede llevar a hiponatremia, una condición más grave,” subraya.
Además, el Dr. Sánchez señala que mientras disfrutamos de una cerveza o vino, nuestro cuerpo nos pide una tapa salada, lo cual es una recomendación médica, ya que el consumo de sal puede contrarrestar los efectos del alcohol y del agua. “Por ello, es una buena costumbre acompañar siempre la cerveza con algo salado,” asegura.
QUÉ PASA EN EL RIÑÓN SI BEBO ALCOHOL
Asimismo, menciona que justo después de beber en exceso se produce el desorden endocrino previamente mencionado, pero también se observa una tendencia general a la vasodilatación, lo que reduce la presión arterial, y tras un consumo considerable se presenta esa sensación de somnolencia y relajación, mediada por dicha vasodilatación.
El Dr. Sánchez también afirma que cuando disminuye la presión sanguínea en el riñón, puede haber una ligera reducción en la eliminación de toxinas. “Sin embargo, el alcohol afecta más al cerebro y al hígado que al riñón, el cual sufre más por el tabaco,” afirma este especialista.
Además, esa inhibición de la vasopresina favorecida por el consumo de alcohol genera que nos sintamos más sedientos y deshidratados: “La vasopresina hace que el riñón elimine gran cantidad de líquido en lugar de retenerlo, y así aparece la sed y la deshidratación que se experimenta tras beber. Por ello, eliminamos mucho líquido y terminamos parcialmente deshidratados, lo que contribuye a la resaca.”
CUIDADO CON EL CONSUMO DE ALCOHOL EN EL LARGO PLAZO
Aunque el nefrólogo reconoce que el consumo de alcohol no es altamente tóxico para el riñón, enfatiza la importancia de hacerlo con moderación; entre otros motivos, porque, como recuerda, cuando el alcohol afecta a otros órganos interconectados, esto puede repercutir en el riñón.
“el consumo de alcohol, lo mejor siempre es cero, aunque su ingesta ha formado parte de la cultura de los pueblos mediterráneos durante siglos. Así, si decides consumir alcohol, la moderación es clave, evitando intoxicaciones agudas y un consumo crónico abundante. Y, siempre, para el riñón, cero tabaco, pues es el tóxico más perjudicial para este órgano,” concluye el Dr. Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología.

