– RASI BHADRAMANI/ ISTOCK – Archivo
MADRID 30 Jun. –
Solo uno de cada cuatro pacientes con infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y hepatitis B en Europa que cumplen criterios para ser incluidos en programas de cribado y vigilancia frente al cáncer de hígado recibe el seguimiento recomendado por las guías clínicas internacionales.
Así lo indica un estudio europeo dirigido por investigadores españoles asociados al Grupo de Estudio del SIDA (GeSIDA), con la participación de profesionales de Alemania y Polonia, cuyos resultados se publicaron en Clinical Infectious Diseases.
La hepatitis B crónica es la forma más extendida de hepatitis viral crónica entre las personas con VIH en países con acceso universal a tratamientos para el virus de la hepatitis C, como España. Una de las complicaciones más graves de esta infección crónica es el carcinoma hepatocelular, que es el tipo más común de cáncer primario de hígado.
A pesar de que los tratamientos actuales logran controlar eficazmente la replicación viral y reducir significativamente el daño hepático, el riesgo de desarrollar este tumor no desaparece por completo, especialmente en individuos con factores de riesgo adicionales. Por lo tanto, las guías internacionales sugieren que los pacientes en mayor riesgo se sometan a ecografías hepáticas semestrales para identificar posibles lesiones tumorales en etapas tempranas.
Con el objetivo de evaluar el grado de cumplimiento de estas recomendaciones, los investigadores analizaron la situación de 1.308 personas coinfectadas, con una media de edad de 55 años, de las cuales el 85 por ciento eran hombres, y el 87 por ciento mantenían una carga viral del VIH indetectable gracias al tratamiento antirretroviral.
Tras excluir a aquellos con antecedentes de cáncer hepático, se comprobó que 1.142 de los 1.294 participantes evaluables, es decir, el 88 por ciento, cumplían criterios para integrarse en programas de vigilancia del carcinoma hepatocelular según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Ensayos Clínicos del sida (EACS). Sin embargo, solo el 28 por ciento recibió este seguimiento.
Los resultados varían según el perfil clínico del paciente. Mientras que dos de cada tres personas con cirrosis participaban en programas de cribado, apenas el 24 por ciento de quienes no tenían cirrosis pero sí otros factores de riesgo reconocidos por las guías clínicas estaban en estos programas de vigilancia.
«La mayoría de las personas con VIH y hepatitis B atendidas actualmente en Europa cumplen criterios para beneficiarse de programas de vigilancia frente al cáncer de hígado, sin embargo, una gran parte no está recibiendo este seguimiento. Esto implica una oportunidad perdida para detectar precozmente una enfermedad cuyo pronóstico depende en gran medida del momento del diagnóstico,» afirmó el coordinador del estudio, Juan Berenguer.
IMPORTANTE DESAFÍO CLÍNICO
Desde GeSIDA han destacado la disminución de casos de coinfección por hepatitis B y VIH en España, donde la prevalencia es del tres por ciento, pero advirtieron que sigue representando un importante desafío clínico, afectando a miles de personas.
Además, los expertos enfatizan que la persistencia de la infección crónica por el virus de la hepatitis B se asocia a un mayor riesgo de cirrosis, descompensación hepática y cáncer hepático, lo que convierte la vigilancia de estas complicaciones en una prioridad asistencial.
En este contexto, los investigadores han propuesto mejorar la identificación de pacientes candidatos para el cribado y facilitar la integración de estos programas en la atención habitual de personas con VIH. Para esto, sugieren establecer sistemas de alerta automáticos en las historias clínicas electrónicas, aumentar la coordinación entre especialistas en enfermedades infecciosas, hepatología y Atención Primaria, y desarrollar estrategias específicas dirigidas a los pacientes sin cirrosis, quienes presentan tasas de infradiagnóstico más altas.
El estudio fue realizado con la participación de expertos de GeSIDA, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC), y de la Fundación SEIMC-GeSIDA, que coordinaron la recolección y gestión de datos de esta investigación multicéntrica internacional.

