MADRID 6 Ene. (EUROPA PRESS) –
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha rechazado los ataques a su Gobierno lanzados en redes sociales por el magnate y próximo integrante de la Administración de Donald Trump, Elon Musk, y ha afirmado que con las recientes amenazas de muerte que ha recibido una de sus compañeras «se ha cruzado una línea«.
«Cuando el veneno de la extrema derecha conduce a graves amenazas contra Jess Phillips y otros, entonces, en mi opinión, se ha cruzado una línea«, ha considerado este lunes Starmer, tras las declaraciones de Musk quien calificó a la diputada laborista como «apologeta del genocidio de violación».
Starmer, quien no ha mencionado directamente a Musk, ha indicado que «los que están difundiendo mentiras y desinformación» no están «interesados en las víctimas», según recoge la agencia de noticias Bloomberg.
Musk acusó a Phillips de bloquear una investigación gubernamental sobre un caso de captación de mujeres menores de edad por parte de ciudadanos paquistaníes, en gran parte, en ciudades británicas hace una década. Para más detalles, puedes consultar el enlace interno sobre la investigación sobre menores.
Los ataques de Musk también se han dirigido hacia Starmer, a quien ha pedido su dimisión tras acusarle de ser cómplice del «mayor crimen en masa cometido en la historia de Reino Unido» durante su etapa como fiscal. Para más información sobre estos delitos, visita esta sección sobre crímenes en el Reino Unido.
Un informe independiente de 2022 encargado por el Gobierno reveló que entre 2010 y 2014, más de 1.400 niñas bajo la tutela de los servicios de protección del Estado fueron víctimas de abusos sexuales por parte de grupos organizados, predominando hombres paquistaníes. Puedes leer el informe completo aquí.
Musk también ha utilizado recientemente sus redes sociales para solicitar la liberación del agitador ultraderechista británico Stephen Yaxley-Lennon, conocido como ‘Tommy Robinson‘, quien está en prisión por difundir acusaciones falsas contra un refugiado sirio, desobedeciendo una orden judicial que se lo impedía.

