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¿Te han advertido que ver demasiada televisión puede afectar tu cerebro? Un estudio revela que no están tan equivocados.

¿Te han advertido que ver demasiada televisión puede afectar tu cerebro? Un estudio revela que no están tan equivocados.

   MADRID, 26 Jul. –

   Un estudio de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) ha revelado que aquellos que aseguran ver la televisión «muy a menudo» en la mediana edad presentaron posteriormente una reducción del volumen en áreas del cerebro asociadas con la memoria, lóbulos frontales y occipitales más pequeños, y áreas de daño en la sustancia blanca del cerebro vinculadas al envejecimiento, riesgo de accidente cerebrovascular, deterioro cognitivo y demencia.

    “Durante años nos hemos enfocado en cuánto tiempo pasan sentadas las personas. Nuestros hallazgos sugieren que también deberíamos considerar lo que hacen mientras están sentadas”, dijo David Raichlen, profesor de ciencias biológicas y antropología en la USC y uno de los principales autores del estudio.

    Los resultados del estudio, publicado en la revista ‘Alzheimer’s and Dementia: Journal of the Alzheimer’s Association’, no se atribuyeron únicamente al carácter sedentario de ver la televisión. El estudio mostró que otras actividades sedentarias no mostraban las mismas asociaciones, lo que sugiere que las actividades realizadas mientras se está sentado podrían ser más relevantes de lo que se había pensado.

   Los investigadores examinaron datos de aproximadamente 1.700 adultos con una edad promedio de 53 años, quienes participaron en el Estudio de Riesgo de Aterosclerosis en las Comunidades (ARIC, por sus siglas en inglés) entre 1987 y 1989, un estudio diseñado para investigar la salud cardiovascular y cerebral de la población estadounidense.

   Se preguntó a los participantes con qué frecuencia veían la televisión durante su tiempo libre, en una escala que iba desde «nunca/rara vez» hasta «muy a menudo», así como cuánto tiempo pasaban sentados en sus trabajos.

   Más de dos décadas después, los participantes se sometieron a una resonancia magnética cerebral. Comparativamente, aquellos que declararon ver la televisión «muy a menudo» mostraron diferencias estructurales generales en el cerebro en comparación con quienes no veían televisión «nunca» o «rara vez».

   Los investigadores encontraron volúmenes menores en áreas asociadas con los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer y mayores volúmenes de hiperintensidades de la sustancia blanca, un indicador de enfermedad de los pequeños vasos sanguíneos cerebrales relacionado con deterioro cognitivo y demencia.

   Además, estos participantes también presentaban lóbulos occipitales y frontales más pequeños, regiones vinculadas al procesamiento visual y las funciones ejecutivas.

   Las diferencias se mantuvieron incluso cuando se controlaron factores como actividad física, diabetes, índice de masa corporal, tabaquismo y consumo de alcohol.

   Los investigadores se basaron en datos autoinformados sobre el consumo de televisión, que podrían ser menos precisos que un seguimiento cronometrado. También, los participantes no habían sido sometidos a una resonancia magnética inicial. Investigaciones futuras podrían comenzar con una resonancia magnética inicial para evidenciar de manera más clara los cambios a lo largo del tiempo.

   Curiosamente, el sedentarismo relacionado con ver televisión no pareció ser el principal factor que impulsaba estos cambios. Aquellos que informaron pasar mucho tiempo sentados en el trabajo mostraron lóbulos frontales y occipitales más grandes, y menores volúmenes de hiperintensidad de la sustancia blanca, indicando una mejor salud cerebral que quienes se sentaron a ver televisión. Esto podría deberse a la naturaleza intelectualmente estimulante de muchos trabajos sedentarios, señalan los autores del estudio.

    Los hombres parecieron ser particularmente vulnerables a estos cambios. Al analizar las resonancias magnéticas por sexo, los investigadores revelaron que la mayoría de los cambios cerebrales, tanto por ver televisión como por estar sentados en el trabajo, se observaron en los hombres.

   Estos hallazgos sugieren que queda mucha investigación por realizar en este tema complejo. Sin embargo, es posible que con el tiempo se propongan enfoques diferentes en las recomendaciones de salud relacionadas con el sedentarismo.

   En lugar de simplemente aconsejar a sus pacientes que se muevan más, por ejemplo, los médicos podrían sugerir que reduzcan su tiempo frente a la televisión e integren actividades cognitivamente estimulantes mientras están sentados.

   «Solemos indicar al público que no pase demasiado tiempo sentado, pero los expertos podrían considerar ampliar esa recomendación para incluir las actividades realizadas estando sentado, ya que parecen tener un impacto significativo en la salud cerebral», concluyó Natan Feter, autor principal del estudio e investigador postdoctoral del programa de Biología Humana y Evolutiva de USC Dornsife.

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