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MADRID, 10 Mar. –
Investigadores de la Universidad de California en San Diego han identificado un nuevo biomarcador sanguíneo que puede prever el riesgo de demencia en mujeres hasta 25 años antes de que aparezcan los síntomas.
Este estudio, publicado en ‘JAMA Network Open’, revela que niveles elevados de tau 217 fosforilada (p-tau217), una proteína asociada a los cambios cerebrales típicos de la enfermedad de Alzheimer, están estrechamente relacionados con un futuro deterioro cognitivo leve y demencia en mujeres mayores con salud cognitiva en el inicio del estudio, antes de que se manifestaran problemas de memoria o razonamiento.
UNA PISTA EN LA SANGRE QUE SE ADELANTA DÉCADAS A LOS PRIMEROS OLVIDOS
«Nuestro estudio indica que podríamos identificar a mujeres con un alto riesgo de demencia décadas antes de que los síntomas aparezcan», destaca Aladdin H. Shadyab, primer autor del estudio y profesor asociado de salud pública y medicina en la UC San Diego.
«Este amplio periodo de tiempo abre la posibilidad a estrategias de prevención más tempranas y un seguimiento específico, sin esperar a que los problemas de memoria impacten en la vida diaria», añade.
Los hallazgos se basan en datos de 2.766 participantes del Estudio de Memoria de la Iniciativa de Salud Femenina, un extenso estudio que incluyó mujeres de entre 65 y 79 años a finales de los 90, con seguimiento de hasta 25 años. Todas las participantes presentaban deterioro cognitivo al inicio del estudio.
CUANDO LA P‑TAU217 SE DISPARA, TAMBIÉN LO HACE EL RIESGO DE DEMENCIA
Las muestras de sangre recolectadas al comienzo del estudio fueron analizadas posteriormente para medir la p-tau217, un tipo de proteína tau que indica cambios cerebrales tempranos asociados a la enfermedad de Alzheimer.
Con el tiempo, los investigadores identificaron mujeres que desarrollaron problemas de memoria o razonamiento, incluyendo demencia. Aquellas con niveles más altos de p-tau217 al inicio del estudio presentaban una probabilidad significativamente mayor de desarrollar demencia en una etapa posterior. En efecto, a medida que aumentaban los niveles de este biomarcador, el riesgo de demencia también crecía. Las mujeres con los niveles más altos de p-tau217 presentaban las mayores probabilidades de desarrollar demencia a largo plazo.
Los investigadores también encontraron que el riesgo de deterioro cognitivo o demencia asociado a niveles elevados de p-tau217 no es uniforme para todas. Por ejemplo, estos niveles mostraron una asociación más fuerte con peores resultados cognitivos en mujeres mayores de 70 años en comparación con aquellas menores de 70, y entre mujeres con el factor de riesgo genético APOE e4 para la enfermedad de Alzheimer.
El estudio también descubrió que la p-tau217 fue más predictiva de demencia en mujeres que recibieron terapia hormonal con estrógeno más progestina en comparación con placebo. La fuerza de la asociación también mostró diferencias entre mujeres blancas y negras, pero al combinar p-tau217 con la edad se mejoró la predicción de demencia de manera similar en ambos grupos.
«Los biomarcadores sanguíneos como p-tau217 son especialmente prometedores porque son menos invasivos y potencialmente más accesibles que las imágenes cerebrales o las pruebas de líquido cefalorraquídeo», afirma la doctora Linda K. McEvoy, autora principal del estudio y profesora emérita de la Escuela de Salud Pública Herbert Wertheim de la UC de San Diego. «Esto es crucial para acelerar la investigación sobre los factores que influyen en el riesgo de demencia y para evaluar estrategias que puedan disminuirlo».
Actualmente, no se recomienda el uso clínico de biomarcadores sanguíneos en individuos sin síntomas de deterioro cognitivo. Los autores apuntan que se necesitan más estudios para determinar cómo se podría implementar la prueba de p-tau217 en la atención clínica habitual y si la identificación temprana puede mejorar significativamente los resultados. Investigaciones futuras también explorarán cómo factores como la terapia hormonal, la genética y las condiciones relacionadas con la edad interactúan con la p-tau217 a lo largo de la vida para influir en el riesgo de demencia.
«El objetivo final no es solo la predicción», concluye Shadyab, «sino utilizar ese conocimiento para retrasar o prevenir la demencia de forma integral».

