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MADRID, 15 Feb. –
La disposición para ayudar a otros, incluso cuando supone un costo personal, es fundamental para la convivencia social, aunque no todas las personas responden de la misma manera frente a desigualdades. Investigadores han llevado a cabo un experimento con estimulación cerebral no invasiva que demuestra que al modificar la comunicación entre ciertas áreas del cerebro, se pueden inclinar las decisiones hacia una mayor generosidad, sin alterar las reglas ni las recompensas del juego.
COMPRENDER POR QUÉ ALGUNOS SON MÁS ALTRUISTAS
Al educar a sus hijos, los padres a menudo intentan inculcarles valores como la amabilidad y el compartir, promoviendo un pensamiento en función de las necesidades ajenas y fomentando el altruismo. Esta actitud es clave para el funcionamiento social. Sin embargo, mientras algunas personas desarrollan un espíritu altruista, otras tienden al egoísmo.
Un estudio realizado conjuntamente por la Universidad Normal del Este de China y la Universidad de Zürich en Suiza, publicado en ‘PLOS Biology’, demostró que la estimulación de dos áreas cerebrales activándolas simultáneamente incrementa la capacidad de altruismo de las personas.
ESTIMULACIÓN CEREBRAL NO INVASIVA EN EL JUEGO DEL DICTADOR
Para identificar qué áreas y conexiones cerebrales influyen en el altruismo, los investigadores pidieron a 44 participantes que realizaran 540 decisiones en un Juego del Dictador: debían decidir cuánto dinero compartirían con otra persona, quien podía conservar la cantidad ofrecida. En cada caso, el participante podía ganar más o menos que su pareja, ya que las cantidades variaban.
Mientras los participantes jugaban, los investigadores aplicaron estimulación transcraneal de corriente alterna (CA) en los lóbulos frontal y parietal. La estimulación fue diseñada para activar conjuntamente las neuronas en esos áreas, siguiendo patrones repetitivos a ritmos de oscilación gamma o alfa.
DECISIONES MÁS GENEROSAS CUANDO DOS ÁREAS DEL CEREBRO SINCRONIZAN
Los autores hallaron que, durante la estimulación con corriente alterna, que mejoraba la sincronía de las oscilaciones gamma en los lóbulos frontal y parietal, los participantes mostraban una mayor tendencia a tomar decisiones altruistas, ofreciendo más dinero a otra persona, incluso si eso significaba que ganarían menos que su pareja.
A través de un modelo computacional, los investigadores evidenciaron que la estimulación promovía las preferencias altruistas de los participantes, llevándolos a considerar más a su pareja al evaluar cada oferta monetaria. Los investigadores resaltan que no se registró directamente la actividad cerebral durante el experimento, así que futuras investigaciones deberían combinar la estimulación cerebral con la electroencefalografía para observar el efecto directo de la estimulación en la actividad neuronal.
No obstante, los resultados sugieren que las decisiones altruistas podrían estar basadas en la actividad sincronizada de los lóbulos frontal y parietal del cerebro.
«Identificamos un patrón comunicativo entre regiones cerebrales relacionado con las decisiones altruistas. Esto mejora nuestra comprensión sobre cómo el cerebro apoya las decisiones sociales y sienta las bases para futuras investigaciones sobre cooperación, especialmente en situaciones donde el éxito depende de la colaboración», afirma el coautor Christian Ruff.
«Lo nuevo aquí es la evidencia de causa y efecto: al modificar la comunicación en una red cerebral específica mediante estimulación no invasiva, se alteraron consistentemente las decisiones de compartir de las personas, cambiando su forma de equilibrar sus intereses propios con los de los demás», sostiene el coautor Jie Hu, de la Universidad Normal del Este de China.
Para mayor información sobre altruismo y comportamiento social, puedes consultar Psychology Today y Science Daily.



