sábado, 7 de noviembre de 2026

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Brasil enfrenta este domingo una elección reñida: ¿continuidad con Lula o regreso del bolsonarismo?

Por Claudio Ramayo

24 de octubre de 2026 · 08:54

Brasil enfrenta este domingo una elección reñida: ¿continuidad con Lula o regreso del bolsonarismo?

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Seguidores del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una movilización en Sao Paulo.

– Felipe Iruat/JNA via ZUMA Press / DPA

Los dos candidatos llegan a la cita definitiva con las espaldas por todo lo alto tras las últimas encuestas que vaticinan un empate técnico.

La tensión de las urnas se traslada a las redes sociales y pone de relieve el impacto de las grandes corporaciones en los procesos electorales.

MADRID, 24 Oct. –

Más de 156 millones de brasileños tendrán este domingo una cita definitiva con las urnas para elegir entre dos líderes que marcan parte de la historia reciente del país: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, un sindicalista con una larga lucha durante la dictadura, y Flávio Bolsonaro, hijo del militar y expresidente Jair Bolsonaro, quien hereda un movimiento nostálgico del régimen autoritario.

Lula llega a la segunda vuelta renovado por las predicciones de las últimas encuestas, tras la decepcionante derrota en la primera ronda. El presidente brasileño enfrenta el desafío de remontar ese resultado, algo que ningún candidato ha logrado en la que es la democracia más grande de la región.

La encuesta de Datafolha publicada el jueves refleja un empate técnico, con el 50% de los votos para cada candidato, mientras que el sondeo de la consultora Quaest coloca a Bolsonaro con el 45% frente al 44% de Lula; sin embargo, este último ha visto caer su alto nivel de rechazo —algo que caracteriza a ambos— en cinco puntos, hasta el 47%.

La amplia repulsa hacia los dos contendientes es un reflejo de la gran polarización política que va más allá de estas elecciones. Esto supone una fractura identitaria y social que afecta directamente el comportamiento del electorado, el desarrollo de la campaña y la futura gobernabilidad de Brasil.

Con casi la mitad del país manifestando su animadversión hacia uno de los candidatos, el margen para sumar nuevos apoyos es prácticamente inexistente. La posibilidad de una tercera vía se ha desvanecido antes de que iniciaran las elecciones, por lo que los indecisos, si llegan a movilizarse, lo harán por quien represente el mal menor.

DOS MODELOS ENFRENTADOS

Lula y Bolsonaro no solo representan visiones claramente antagónicas de Brasil, sino que también enfrentarán retos distintos según el vencedor.

Con un Congreso más inclinado hacia la derecha, se espera que Flávio Bolsonaro enfrente menos obstáculos que los que tuvo que sortear Lula, cuyo Gobierno ha tenido que lidiar con complejas negociaciones para avanzar en sus propuestas. Por otro lado, se anticipa que un mandato bajo el liderazgo del candidato ultraderechista encontrará mayor resistencia en la calle, con la posible oposición de movimientos sociales, ambientales y por los derechos civiles.

No obstante, es crucial tener presente el papel decisivo que la bancada lobbista del ‘centrão’ desempeñará para ambos, un bloque informal de partidos conservadores y profundamente clientelares que operan según intereses como el agronegocio, la seguridad y el evangelismo, conocidos en Brasil como la triple B: ‘Buey, Bala y Biblia’.

A pesar de que las políticas de sus administraciones anteriores lograron sacar de la pobreza a millones de individuos mediante programas sociales reconocidos a nivel internacional como Bolsa Familia, el proyecto de Lula ha mostrado cierto desgaste en esta contienda, evidenciado por su inesperada derrota en la primera vuelta.

El modelo de Lula se caracteriza por una evidente falta de relevo generacional en la izquierda brasileña, un ensimismamiento en tiempos más favorables y el desgaste resultante de pasados escándalos de corrupción. Además, enfrenta la dificultad de articular propuestas convincentes para controlar la inflación, a pesar de que se han incrementado los salarios.

El balance de estos cuatro años en términos económicos no ha sido desastroso, pero sí ha resultado insuficiente para proteger la base social del gobierno, hasta el punto en que en sus tradicionales bastiones del noreste ha experimentado una ligera disminución en el apoyo.

En contraposición, Bolsonaro hereda el legado de su padre y propone una reducción del gasto público y de la intervención estatal, con una agenda de privatizaciones, reducciones fiscales, recortes en las administraciones y una explotación de recursos naturales a gran escala, además de una política de seguridad inspirada en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, que incluye un endurecimiento de penas y la reducción de la edad penal.

Asimismo, su eventual acceso al Palacio del Planalto podría ir acompañado del más que probable perdón presidencial para su padre, Jair Bolsonaro, actualmente bajo arresto domiciliario por motivos de salud tras ser condenado a más de 27 años de prisión por su papel como principal ideólogo en el intento de golpe de Estado tras su derrota electoral en 2022.

Su victoria tendría efectos determinantes sobre las aspiraciones de libertad del expresidente, ya sea a través de la tramitación de una ley de amnistía en un Congreso afín o por medio de indulto. Su padre es una de las 1.400 personas condenadas por el ataque a las instituciones en enero de 2023, en Brasilia.

LAS ELECCIONES SE DIRIMEN TAMBIÉN EN REDES SOCIALES

La polarización de la sociedad brasileña proviene en gran medida de la batalla digital que se libra en redes sociales, donde históricamente el bolsonarismo ha demostrado una capacidad superior para organizarse que la izquierda, hasta el punto de convertirse en objeto de controversia judicial en el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Lula ha solicitado al TSE la anulación de la candidatura de Bolsonaro, alegando un supuesto trato preferencial por parte de Meta —la empresa matriz de Facebook e Instagram— en lo que respecta a contenido y algoritmos, subrayando la permisividad hacia la desinformación electoral financiada por el equipo del candidato ultraderechista.

Este tema ha llevado al TSE a establecer plazos a Meta para eliminar los contenidos y modificar el algoritmo con el fin de garantizar una estricta neutralidad, bajo la amenaza de fuertes multas diarias, y abre el debate sobre la influencia de estas grandes corporaciones en los procesos electorales, así como sobre la necesidad de su posible regulación.

Para más información, visita News About Brazil Elections y consulta nuestro artículo sobre Impact of Social Media on Elections.

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