
Considera que una moción de censura con Feijóo y Abascal sería «un suicidio» para los de Puigdemont
MADRID, 18 Sep. (EUROPA PRESS) –
El Gobierno está intentando minimizar el distanciamiento de Junts en el Congreso, lo que ha llevado a la pérdida de varias votaciones y pone en entredicho la capacidad del Ejecutivo para contar con una mayoría suficiente a la hora de avanzar en sus iniciativas. Además, consideran poco sostenible que los de Carles Puigdemont continúen votando de la misma manera que PP y Vox.
La formación catalana, que integra la mayoría de la investidura, ha bloqueado votaciones significativas, como la senda de estabilidad para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, y este mismo martes sorprendió al votar en contra de una proposición de ley para regular el alquiler de temporada y de habitaciones, dejando claro que el PSOE no puede asumir su apoyo como algo garantizado.
En el Ejecutivo reconocen que Junts ha adoptado un discurso «incendiario», lo cual atribuyen al hecho de que el socialista Salvador Illa sea el nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña. Sin embargo, confían en que finalmente prevalezca el diálogo y no consideran viable una alianza entre PP, Vox y Junts.
CONGRESO DE JUNTS EN OTOÑO
Este miércoles, en la sesión de control al Gobierno, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, afirmaba que este bloque ya existe y advertía al PSOE que se equivoca si cree que Junts no se atreverá a colaborar con Núñez Feijóo y Abascal. Según su opinión, este cambio de posición le costará «gratis» a los de Puigdemont gracias a su «capacidad mediática de blanqueamiento».
El Gobierno no comparte esta opinión y no vislumbra un futuro para dicha alianza, cuyos votos sumarían una mayoría en la Cámara Baja. Además, descartan cualquier opción de una hipotética moción de censura contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pues sería un «suicidio» político para Junts en su competencia particular con ERC por el electorado soberanista en Cataluña.
Así, el Gobierno espera calmar las tensiones con los de Puigdemont y condiciona esto a que reconozcan que Illa es el presidente –gracias a un pacto con ERC que dejó a Junts fuera de la ecuación– y a la celebración del congreso de los neoconvergentes este otoño. Allí deben renovar su liderazgo, diseñar su estrategia y definir cuál será su relación futura con el Gobierno Central.
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Mientras tanto, los socialistas continúan manteniendo contactos con Junts y tratan de convencerles para que respalden la senda de estabilidad, un paso previo para la aprobación de los PGE. Están intentando presionarlos para que reconsideren su postura, advirtiendo que un nuevo voto negativo implicaría aproximadamente 4.500 millones de euros menos para comunidades autónomas y entidades locales solo en el próximo año.
En este sentido, subrayan que Junts gobierna en unos 300 municipios que se verían gravemente afectados por esta reducción de recursos. Además, señalan que una votación en contra no sería efectiva como medida de presión, puesto que el Gobierno tiene la intención de presentar un nuevo proyecto de Presupuestos. Si no logran una nueva senda de estabilidad aprobada, se regirán por la existente, advierten.
QUIEREN MOSTRAR QUE TIENEN «LA SARTÉN POR EL MANGO»
Desde Sumar, fuentes del socio minoritario del Ejecutivo reconocen que este martes sufrieron una derrota, pero creen que tampoco Junts salió fortalecido. Argumentan que la formación está obsesionada con demostrar que tienen «la sartén por el mango», tratando de atacar al Gobierno cada pocas semanas tras los comicios catalanes. Sin embargo, opinan que al votar en contra de una proposición de ley sobre un asunto tan crucial como la vivienda, cometieron un grave error.
En este marco, califican de «desleal» la decisión de Junts de pasar de la abstención al voto en contra, algo que consideran inaceptable. Resaltan que, aunque son clave en el Congreso, no es una buena estrategia desestabilizar la legislatura mientras están en la oposición en Cataluña y sin capacidad de influencia en la comunidad.
A este respecto, han manifestado que son conscientes de que, con la actual aritmética parlamentaria, las votaciones serán difíciles, pero la coalición debe perseverar en presentar sus iniciativas, ya que la parálisis conlleva un costo aún mayor. De esta manera, se sienten capacitados para construir mayorías parlamentarias, especialmente con miras a los Presupuestos, y completar la legislatura.
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