
MADRID 8 Ene. –
Una investigadora de la Unidad de Investigación en Enfermedades Crónicas (UFIEC) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha publicado un artículo en la revista Med sobre la **detección precoz de la enfermedad de Alzheimer**. En este estudio, se prioriza el desarrollo de biomarcadores a través de cribados centrados en personas con riesgo de Alzheimer.
En este sentido, se sugiere no realizar cribados generalizados, sino establecer estrategias enfocadas «en las personas con riesgo elevado, que equilibren la oportunidad clínica con la responsabilidad ética y la viabilidad económica», tal como se detalla en el artículo publicado. Este documento también proporciona un marco científico y ético para la posible **detección selectiva** en individuos con riesgo de padecer esta enfermedad neurodegenerativa.
La publicación se enmarca en el desarrollo del consorcio europeo CombiDiag MSCA Doctoral Network, que incluye la colaboración del ISCIII y busca potenciar el diagnóstico temprano de Alzheimer mediante el uso de biomarcadores periféricos poco invasivos.
La doctora Eva Carro, jefa de la Unidad de Neurobiología del Alzheimer de la UFIEC-ISCIII, menciona que han surgido nuevas opciones para la posible **detección temprana del Alzheimer** en personas con síntomas tempranos, así como en individuos asintomáticos.
Ante la falta de terapias curativas, «la reciente aprobación de tratamientos modificadores de la enfermedad y los avances en biomarcadores menos invasivos están transformando el enfoque hacia la **detección temprana**», explica.
El artículo, firmado junto a la doctora Fangya Xu de la Universidad de Reading en el Reino Unido, presenta un marco multidisciplinar que integra evidencias científicas, principios éticos y una atención clínica centrada en los valores, como guía para desarrollar y fortalecer programas de **detección temprana del Alzheimer**.
Las autoras indican que es cada vez más posible detectar la enfermedad de Alzheimer en fases preclínicas, utilizando herramientas como biomarcadores de fluidos corporales y **biomarcadores digitales**. Además, señalan que el uso proactivo de estas herramientas debe especificar «a qué personas y en qué condiciones aplicarlas, siempre priorizando la calidad de vida y respetando la integridad científica y ética médica».
**BIOMARCADORES BIOLÓGICOS Y HERRAMIENTAS DIGITALES**
En el ámbito de los **biomarcadores diagnósticos en sangre**, se identifican áreas prometedoras como los marcadores relacionados con las proteínas amiloide-B (AB), la relación entre los péptidos AB42 y AB40, y la aparición de isoformas tau fosforiladas, que pueden diferenciar el Alzheimer en fase temprana de otras demencias y síntomas naturales del envejecimiento.
Se están investigando también marcadores no sanguíneos, como respuestas inmunitarias e inflamatorias vinculadas a los primeros síntomas de la enfermedad, así como biomarcadores en la saliva, perfiles metabolómicos urinarios y microARN en líquido lagrimal. Junto a estos biomarcadores biológicos, están surgiendo herramientas digitales y electrofisiológicas como vías no invasivas para la **detección precoz del Alzheimer**, incluyendo modelos cuantitativos de electroencefalografía (QEEG) y procesamiento del lenguaje natural (NLP).
Las autoras concluyen que integrar datos de señales genéticas, metabólicas y conductuales «puede posibilitar la creación de algoritmos de riesgo adaptativos y estrategias de detección personalizadas».



