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MADRID 13 Mar. –
La responsable del Servicio de Medicina del Sueño de Olympia Quirónsalud, Andrea Gómez Moroney, ha advertido que el impacto del **mal sueño** es «sistémico», afectando a «todo el organismo» cuando se duermen pocas horas o son de baja calidad, con una repercusión mayor en la salud cardiovascular.
Según ha explicado, la falta de descanso altera la regulación de la glucosa, favorece la resistencia a la insulina y mantiene activo el sistema nervioso simpático. Esta combinación contribuye a un **estado inflamatorio sostenido** que incrementa el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión.
«Cuando dormimos, el organismo activa procesos esenciales: se reparan tejidos, se regula el metabolismo, se fortalece el sistema inmunológico y se consolida la memoria», ha indicado la especialista. Durante la noche, el cerebro organiza y procesa la información acumulada a lo largo del día.
Cuando el sueño no es adecuado, aumentan la irritabilidad y las dificultades de concentración al día siguiente, lo que lleva a tener menos energía. Si esto se mantiene, crece el riesgo cardiovascular.
«El sueño no es tiempo perdido; es **salud preventiva**», ha subrayado la doctora, quien ha insistido en que no se debe normalizar dormir mal y que cuando el descanso deja de ser reparador, se debe consultar a un profesional.
TRASTORNOS DEL SUEÑO
Andrea Gómez ha señalado que el **insomnio**, la **apnea obstructiva del sueño** y el **síndrome de piernas inquietas** son tres de los trastornos del sueño más comunes en adultos. Estos trastornos generan **cansancio crónico**, problemas de memoria, bajo rendimiento e irritabilidad, y pueden incrementar el riesgo cardiovascular y favorecer la aparición de ansiedad o depresión.
Según ha comentado, hay señales que no deben ignorarse, como la somnolencia diurna persistente, despertar sin haber descansado, dificultad para concentrarse o ronquidos intensos, que requieren atención médica.
En el caso de la apnea del sueño, ha destacado la importancia del diagnóstico precoz. «Las apneas provocan descensos repetidos de oxígeno y microdespertares que fragmentan el sueño. Si no se trata, puede derivar en hipertensión, alteraciones metabólicas y un mayor riesgo de accidentes por somnolencia», ha detallado.
Además, ha advertido sobre el aumento de casos de insomnio relacionados con el estrés y el uso nocturno de dispositivos electrónicos. Con respecto al uso de pantallas, ha señalado que estas retrasan la secreción de **melatonina**, alteran el ritmo circadiano y mantienen al cerebro en un estado de activación.
HIGIENE DEL SUEÑO
La doctora Gómez ha ofrecido algunas pautas de higiene del sueño para proteger el descanso. Entre ellas, ha destacado la importancia de mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, así como crear un ambiente adecuado en el dormitorio.
También ha indicado que se debe reducir el uso de pantallas antes de dormir, evitar cenas copiosas, cafeína, alcohol o ejercicio intenso en las horas previas, y reservar la cama exclusivamente para dormir. «El descanso de **calidad** es una inversión directa en salud presente y futura», ha afirmado.



