La OMC promueve la salud mental de las médicas como una "inversión estratégica" para el sistema de salud

La OMC promueve la salud mental de las médicas como una «inversión estratégica» para el sistema de salud

   MADRID, 5 Mar. –

   El tesorero de la Organización Médica Colegial (OMC), Enrique Gilabert, ha realizado un llamado a cuidar la salud mental de las médicas como una «inversión estratégica» para el sistema sanitario, considerando que más del 70% de los profesionales que ingresan a la medicina son mujeres.

   «Si vosotras estáis bien, el sistema estará bien. Si vosotras prosperáis, la profesión prospera», enfatizó en la inauguración de la jornada ‘Salud mental de las médicas. Retos, prevención y autocuidado’, organizada por el Observatorio Género y Profesión de la OMC.

   Gilabert advirtió que la salud mental de las médicas se ve afectada por «condiciones laborales exigentes, desigualdades estructurales y cargas que no siempre se visibilizan». Por lo tanto, instó a que los entornos sanitarios «deben mejorar» y que las estructuras «deben adaptarse» a una profesión que tiene la responsabilidad de cuidarse para poder cuidar mejor.

   En este contexto, reiteró el compromiso de la OMC para crear espacios seguros, promover la prevención y proporcionar acompañamiento desde etapas formativas, con el fin de que «ninguna médica se sienta sola enfrentándose a problemas de salud mental». «Cuidar de quien nos cuida es una obligación institucional, no una frase hecha», afirmó.

   La psicóloga Pilar Martín, miembro del Consejo General de Psicología de España, abordó los factores que impactan en la salud mental de las médicas, ya que la medicina es una de las profesiones que más identidad absorbe.

   «Las conversaciones sobre las médicas giran en torno al ‘burnout’, aunque este es un síntoma tardío. Hay algo que sucede antes, relacionado con la autoexigencia moral que conlleva la vocación», subrayó.

   Martín, decana del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia, explicó que el doble rol de las médicas como trabajadoras y cuidadoras al llegar al hogar repercute en su salud mental. «Este segundo turno está cargado de expectativas que la médica siente en cada paso de su carrera», añadió.

   Además, mencionó que las médicas trabajan más horas y lo hacen de una manera «más relacional», lo que implica una mayor inversión emocional. Se ha observado que reconocen sentir menos control sobre sus cargas de trabajo en comparación con sus colegas hombres, además de enfrentar barreras como el techo de cristal y la brecha salarial.

PEDIR AYUDA

   La especialista advirtió que las médicas tienden a retrasar la solicitud de ayuda cuando se sienten mal, debido a «barreras culturales e identitarias», como el «mito de la invulnerabilidad» que asocia que «el médico no enferma», lo que genera estigma y vergüenza.

   Esto se añade a «miedos institucionales y legales», relacionados con la falta de anonimato y confidencialidad; factores logísticos como la sobrecarga y falta de tiempo; y el «desafío del buen paciente», donde se busca no incomodar al médico tratante.

   Martín presentó un decálogo con recomendaciones para prevenir problemas de salud mental y garantizar prácticas sostenibles. Entre ellas se mencionan: establecer límites individuales, buscar supervisión, y aprender a decir que no.

   Adicionalmente, insistió en la necesidad de programar tiempo no productivo, cultivar identidades fuera de la medicina y detectar señales tempranas de cinismo. «Busca ayuda psicológica cuando lo necesites», concluyó.

NECESIDAD DE CAMBIO EN LAS ESTRUCTURAS SANITARIAS

   El psiquiatra Álvaro Cerame, presidente de la European Junior Doctors (EJD), ha instado a promover un cambio en las estructuras sanitarias mediante una mirada social actualizada. «La medicina tiene rostro de mujer, pero sus estructuras son predominantemente masculinas», expresó.

   Según datos de la OMC, aproximadamente el 59% de los médicos activos son mujeres, pero esto no se refleja en los puestos de liderazgo, donde el 72% de las jefaturas son ocupadas por hombres.

   Cerame destacó que las instituciones están diseñadas para un modelo de trabajo que ya no existe, lo que ha llevado a que los sistemas no hayan incorporado medidas efectivas para responder a la nueva realidad.

   Finalmente, enfatizó que se deben visibilizar datos y nombrar problemas sin eufemismos, implementar condiciones laborales que promuevan la equidad real y crear recursos psicológicos accesibles y confidenciales, libres de estigmas profesionales.

   Todos debemos asumir nuestra parte de responsabilidad, generar debates sobre estos temas en el día a día, identificar los puntos a mejorar y realizar los cambios necesarios.

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