La SENEP advierte que hasta un 40% de los casos de encefalitis en niños no tienen causa identificada.

La SENEP advierte que hasta un 40% de los casos de encefalitis en niños no tienen causa identificada.


Archivo – Imagen de recurso de un médico examinando un cerebro.

– HOSPITAL LA LUZ – Archivo

MADRID, 20 Feb. –

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) ha alertado este viernes de que hasta un 40 por ciento de los casos de encefalitis pediátrica no tienen una causa identificada, lo que les impide recibir un tratamiento específico.

Esto se ha manifestado a propósito de la celebración, el 22 de febrero, del Día Mundial de la Encefalitis, una enfermedad poco frecuente pero grave, que puede afectar significativamente a los niños y adolescentes, afectando su desarrollo neurológico y calidad de vida.

«Estos casos, de manejo complejo, evidencian la necesidad de seguir investigando para comprender mejor los mecanismos involucrados, desarrollar nuevas herramientas diagnósticas, y ampliar las opciones terapéuticas disponibles», ha destacado la neuropediatra y coordinadora del Grupo de Trabajo de Neuroinmunología y Neuroinfecciones de la SENEP, Thaís Armangué.

En concreto, las encefalitis en la edad pediátrica y en la adolescencia son consideradas enfermedades muy raras, con una incidencia global de 5-10 casos por cada 100.000 habitantes, y se caracterizan por causar inflamación en el cerebro.

«El 60 por ciento de los casos con causa identificable están vinculados a infecciones (virus, bacterias, u otros agentes) o a mecanismos autoinmunes, donde el sistema inmune se activa inapropiadamente, generando anticuerpos que atacan proteínas del cerebro», explica Armangué. Para más información sobre encefalitis autoinmune, puedes visitar este enlace.

Recientemente, se han realizado avances en el entendimiento de las encefalitis, especialmente en las formas autoinmunes, lo que ha permitido mejorar las herramientas diagnósticas y ofrecer tratamientos más eficaces. «Esto ha contribuido a un diagnóstico más temprano y un tratamiento más específico, mejorando el pronóstico en muchos casos», señala Armangué.

UNA EMERGENCIA NEUROLÓGICA

Armangué destaca que, en muchos casos, la encefalitis se presenta de forma brusca en niños previamente sanos, lo que implica un cambio radical e inesperado en la vida del menor y su familia: «En cuestión de horas o días, una situación de normalidad puede transformarse en una emergencia médica que requiere hospitalización, pruebas complejas y tratamientos intensivos. Este impacto repentino genera una enorme carga emocional y necesidad de adaptación por parte de las familias».

La encefalitis puede ocasionar, entre otros síntomas, una alteración del nivel de conciencia, que va desde la somnolencia hasta el coma; crisis epilépticas; trastornos del comportamiento; alteraciones motoras como hemiparesia (debilidad o parálisis parcial de un lado del cuerpo) o ataxia (pérdida de coordinación); dificultades en el lenguaje y problemas de memoria. «Es muy característica la combinación diversa de estos síntomas, lo que a su vez conlleva una gran afectación funcional», precisa.

Desde la SENEP, se hace hincapié en la necesidad de seguir impulsando la investigación en esta enfermedad poco frecuente, ya que, a pesar de los recientes avances, la encefalitis sigue siendo una patología con un alto riesgo de secuelas neurológicas, sobre todo en las formas infecciosas. «Muchos pacientes presentan dificultades cognitivas, epilepsia, trastornos motores o alteraciones conductuales, que requieren seguimiento especializado a largo plazo», afirma.

Adicionalmente, la Sociedad señala la importancia de reconocer la Neuropediatría como un Área de Capacitación Específica (ACE), una herramienta esencial para garantizar atención altamente especializada a menores con encefalitis: «La complejidad diagnóstica y terapéutica de estas patologías, especialmente en las formas autoinmunes o en aquellos casos en que no se identifica la causa, exige profesionales que hayan recibido formación avanzada y estructurada en neurología pediátrica«.

«Solo a través del conocimiento, de la concienciación social y de la colaboración multidisciplinaria podremos avanzar hacia diagnósticos más rápidos, tratamientos más efectivos, y hacia una mejor calidad de vida para los niños, adolescentes y familias afectadas», concluye Armangué.

Comparte:
Facebook
X
LinkedIn

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *