
MADRID, 1 Feb. –
La gastroenteritis vírica, similar al resfriado y la gripe, es una patología común en invierno, especialmente entre niños menores de cinco años y ancianos, quienes tienen un mayor riesgo de sufrirla.
Según Julio Maset, médico de Cinfa, la gastroenteritis “es una inflamación del estómago, provocada por ciertos virus, lo que afecta la capacidad del intestino para regular la absorción y secreción de sales y agua. Como resultado, pueden presentarse síntomas como diarrea, vómitos, fiebre generalmente baja y dolor abdominal».
«Lo más preocupante es que la incapacidad para tolerar alimentos y/o líquidos durante varios días puede conducir a una deshidratación grave en niños y personas mayores –destaca–. Los signos incluyen boca seca, llanto sin lágrimas, ojos hundidos y menos orina”.
Una persona infectada —-que excreta el virus en deposiciones y vómitos— puede contagiar a otros antes de que aparezcan los síntomas y hasta varios días después de recuperarse.
En particular, el norovirus, uno de los principales causantes de gastroenteritis, se propaga al consumir alimentos o líquidos contaminados, compartir utensilios con un infectado o tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca.
“Por lo tanto, es vital aumentar las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos con agua y jabón o, tras episodios de diarrea y vómitos, desinfectar todas las superficies potencialmente contaminadas”, recuerda el Dr. Maset.
Los síntomas de la gastroenteritis suelen durar de uno a tres días y generalmente desaparecen por sí solos con una adecuada hidratación, aunque durante este tiempo el organismo suele ser incapaz de tolerar alimentos.
“El objetivo del tratamiento es prevenir la deshidratación reponiendo las sales y minerales perdidos a través de líquidos diseñados para ese propósito», explica.
Según Maset, se pueden utilizar soluciones de rehidratación oral con glucosa y sodio disponibles en farmacias, «pero no refrescos ni bebidas isotónicas para deportistas, ya que su composición es diferente y está destinada a reponer pérdidas por sudoración”, recalca.
Para facilitar su tolerancia y minimizar vómitos, los líquidos deben consumirse lentamente cada quince a treinta minutos y en sorbos pequeños. En el caso de los niños pequeños, no se les debe forzar a beber, ofreciendo líquidos solo cuando tienen sed y en cantidades reducidas; una cucharilla puede ser de ayuda. En bebés, no se debe interrumpir la lactancia y es recomendable consultar al pediatra.
En cuanto a alimentación, a diferencia de lo que comúnmente se cree, no es necesario ayunar ni seguir una dieta astringente. Según el experto, “lo más adecuado es consumir alimentos suaves de la dieta habitual, evitando aquellos altos en azúcares o grasas”.
En algunos casos, el médico puede recomendar analgésicos para aliviar el dolor y/o la fiebre y antieméticos para mitigar las náuseas y vómitos. “Los antidiarreicos no son eficaces y los antibióticos no funcionan en infecciones víricas, pudiendo agravar la diarrea”, recuerda Maset.
Así, el experto resume en 10 claves para combatir la gastroenteritis:
1.- Hidrátate mucho, pero poco a poco. Durante los episodios más agudos de la enfermedad, asegúrate de reponer líquidos y sales bebiendo soluciones de rehidratación oral en pequeñas cantidades cada quince a treinta minutos, ya que consumir demasiado de golpe podría causar nuevos vómitos.
2.- Reanuda tu alimentación habitual pronto. Consume alimentos suaves que te resulten apetitosos y, a medida que te sientas mejor, incrementa la cantidad. Evita solo los alimentos que contengan excesivas grasas o azúcares.
3.- Lávate las manos frecuentemente. Hazlo durante al menos quince segundos con agua tibia y jabón o, si no es posible, con gel hidroalcohólico.
4.- Manipula y conserva bien los alimentos. Los alimentos manipulados incorrectamente pueden contaminarse. Por ello, lava bien verduras de hojas verdes, fruta fresca y moluscos vivos.
5.- Mantén la cocina limpia. Limpia todos los cubiertos, utensilios y superficies meticulosamente, especialmente después de episodios de vómitos o diarrea.
6.- No tomes antibióticos. En casos de gastroenteritis vírica, los antibióticos son ineficaces. No existe un tratamiento específico salvo la rehidratación oral. Se pueden usar antitérmicos si se presenta fiebre.
7.- Los antidiarreicos no son útiles. No se deben tomar sin consultar al médico, pues pueden prolongar la infección. A quienes toman diuréticos y desarrollan diarrea, se les puede recomendar interrumpir su uso durante el episodio agudo.
8.- Considera los probióticos. Tu médico o farmacéutico pueden sugerir probióticos para ayudar a restablecer la flora intestinal.
9.- Mantén bajo control la deshidratación. Es la principal complicación; reconoce sus signos —piel seca, confusión, mareos, latidos cardíacos rápidos— y acude al médico si los experimentas. El riesgo de deshidratación es más alto en bebés y niños pequeños.
10.- Consulta al médico si los síntomas no cesan. Généralmente, los síntomas se resuelven en uno a tres días, aunque a veces pueden durar hasta quince. Si después de este periodo sigues sintiendo molestias, busca asesoría médica. Consulta también antes de suspender cualquier medicamento prescrito antes de contagiarte.



