
El nuevo presidente de la sociedad española de medicina del deporte advierte que aumentar el entrenamiento puede incrementar el riesgo de lesiones.
MADRID, 5 Ene. –
El descanso es un elemento crucial, frecuentemente subestimado, para el rendimiento deportivo y la salud. Así lo enfatiza el médico especializado en medicina de la Educación Física y el Deporte, el doctor Gonzalo Correa González, nuevo presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE), quien señala que la falta de recuperación puede obstaculizar el progreso físico, causar sobreentrenamiento y aumentar significativamente el riesgo de lesiones.
«Si no se lleva a cabo el descanso, conocido como ‘entrenamiento invisible’, el cuerpo se satura de oxidantes y se puede caer en el síndrome de sobreentrenamiento, lo que a su vez incrementa la probabilidad de lesiones. Entrenar más no garantiza un mejor rendimiento», advierte.
En una entrevista, el especialista explica las reacciones del cuerpo tras el ejercicio, la importancia del «entrenamiento invisible» y la mejor manera de programar una recuperación adecuada para entrenar de forma eficiente, segura y sostenible.
ASIMILAR EL TRABAJO REALIZADO
El descanso es descrito como una «parte esencial y fundamental» del proceso de entrenamiento, permitiendo que el organismo de un atleta asimile el trabajo realizado y esté preparado para asumir nuevos estímulos o cargas. «Si el cuerpo del deportista permanece en un estado de estrés, no podrá mejorar y, además, será más propenso a las lesiones», comenta.
Tras el ejercicio, se produce fatiga y ruptura de fibras musculares que necesitan restauración; a nivel del sistema nervioso, se activa intensamente el sistema simpático, lo que provoca un aumento del ritmo cardíaco, la respiración y el flujo sanguíneo hacia los músculos.
«La compensación se logra mediante la activación del sistema parasimpático. A nivel metabólico, se generan metabolitos de desecho durante el ejercicio que deben ser eliminados», añade, aclarando que todas estas interacciones ocurren simultáneamente durante la actividad física y deben ser comprendidas en este contexto.
¿DESCANSAR ES NO HACER NADA O DESCANSOS ACTIVOS?
El experto defiende la idea de que descansar debe interpretarse como un descanso activo, no como un periodo de inactividad: «Está comprovado que la recuperación activa, que implica ejercicio de baja intensidad, es más beneficiosa ya que ayuda a volver a niveles fisiológicos previos».
El nuevo presidente de SEMED-FEMEDE sugiere que se debería medir la fisiología de cada deportista mediante una prueba de esfuerzo con análisis de gases espirados (ergoespirometría) para desarrollar un plan de descanso óptimo.
«Conocer el umbral aeróbico, anaeróbico, el consumo máximo de oxígeno, y otros parámetros permite desarrollar un plan de recuperación basado en métricas y frecuencias cardíacas», destaca el doctor.
Así, se facilita la indicación de cómo debe ser la sesión de recuperación, con opciones de practicar la misma disciplina de manera más suave o variar disciplinas, dependiendo de los recursos de cada deportista», precisa Correa González.
ERRORES COMUNES Y RECOMENDACIONES
El doctor advierte que la incapacidad para dormir, un aumento en la frecuencia cardíaca en reposo, bajo rendimiento, fatiga constante y, en mujeres en edad fértil, amenorrea son indicativos de una recuperación inadecuada tras el entrenamiento.
Recomendando a quienes desean empezar a entrenar de manera saludable y sostenible, destaca que es fundamental elegir una modalidad deportiva que resulte divertida, ya que esto «mejora la adherencia»: «Es más beneficioso establecer un hábito y ser constante que hacer grandes esfuerzos esporádicos. Realizar un reconocimiento médico deportivo previo para conocer nuestro estado inicial y evitar lesiones es igualmente crucial».
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