
– CHANGE.ORG
MADRID, 11 Mar. –
María Varela, una gallega de 43 años diagnosticada con **cáncer de mama metastásico**, ha presentado este miércoles, junto a otras tres mujeres, un total de 65.000 firmas en el Ministerio de Sanidad para exigir que se **adelante la edad de inicio de las mamografías** a los 40 años a nivel nacional, con el objetivo de mejorar la **prevención** y **tratamiento** de esta enfermedad.
«Hoy es un día muy importante en un camino que espero que sea breve. Celebrar el Día de la Mujer anticipando los cribados de **cáncer de mama** es realmente significativo. Porque la **prevención salva vidas**», ha señalado Varela ante los medios antes de registrar las firmas.
Varela comenzó la recogida de firmas el pasado noviembre en la plataforma ‘Change.org‘, tras recibir el diagnóstico de **cáncer de mama metastásico en estadio IV**, lo que significa que no tiene cura. «Si me hubieran diagnosticado en un estadio anterior, habría tenido más opciones de tratamiento y supervivencia», ha comentado.
Ella aboga por anticipar el inicio de las pruebas para permitir que otras mujeres se beneficien de ello, asegurando que estas medidas se implementen equitativamente en todas las comunidades autónomas. En muchas, los cribados se inician a los 50 años, aunque algunas ya los han adelantado a los 45.
Varela agregó que su «deseo» es que las mujeres puedan empezar los cribados muchos años antes, utilizando no solo mamografías, debido a los riesgos de exposición a radiación, sino también otras pruebas como la ecografía. «En la actualidad, nadie está a salvo del **cáncer**», insistió.
Junto a ella, asistieron otras tres mujeres diagnosticadas con **cáncer de mama** antes de los 50 años. Entre ellas, Esther, quien tuvo su primer tumor a los 31 y otro a los 44. Esther sostiene que la sanidad debe adaptarse al aumento de casos de **cáncer** en mujeres jóvenes y debe reforzar la «concienciación».
Nuria, diagnosticada a los 46 años, añadió que las mujeres deben autoexplorarse y acceder a revisiones ginecológicas públicas o, de ser necesario, a servicios privados. «Hoy en día, todos dicen que ‘el **cáncer** se cura’. Se cura si se detecta a tiempo; si no, no hay opciones», advirtió.
REUNIÓN CON SANIDAD
Varela ha indicado que el Ministerio de Sanidad ha accedido a reunirse con ellas, aunque aún no tienen una fecha. Confiando en que este acto simbólico genere presión, subrayó: «No podemos esperar más; necesitamos una reunión urgente, porque **18 mujeres mueren diariamente** de **cáncer de mama metastásico**. No tenemos tiempo, esto es urgente».
Asimismo, ha indicado que el siguiente paso será contactar a los gobiernos de las comunidades autónomas para presentar la petición. El Ayuntamiento de A Baña, su localidad en A Coruña, ha apoyado esta iniciativa.
La recogida de firmas sigue abierta y todos los interesados pueden unirse a través de ‘https://www.change.org/p/tengo-c%C3%A1ncer-de-mama-metast%C3%A1sico…‘.
SANIDAD EVALÚA LA AMPLIACIÓN A LOS 45 AÑOS
Desde el Ministerio de Sanidad recordaron que su recomendación actual es que las mamografías se dirijan a mujeres de entre 50 y 69 años, quienes pueden realizarse la prueba cada dos años en el sistema público de salud, según la evidencia científica disponible. Sin embargo, han añadido que están evaluando la posibilidad de ampliar esto a los **45 años**.
«No se recomienda un cribado sistemático en mujeres menores de 40 años de manera general», indicaron. Los criterios de salud pública del Ministerio plantean que los programas de cribado deben implementarse solo cuando haya un equilibrio favorable entre beneficios y riesgos.
Se ha destacado que, en edades más jóvenes, la **incidencia del cáncer de mama** es menor y la eficacia del cribado poblacional no está tan claramente establecida, lo que limita el beneficio global. Además, iniciar las mamografías a edades muy tempranas podría aumentar los falsos positivos, y intervenciones innecesarias podrían generar ansiedad en los pacientes.
Finalmente, Sanidad ha aclarado que las mujeres con alto riesgo individual necesitan un seguimiento diferente. En casos de antecedentes familiares significativos o predisposición genética, las evaluaciones y pruebas de detección se llevan a cabo de manera individualizada, adaptando la vigilancia al nivel de riesgo de cada persona.



