
– JACOB WACKERHAUSEN/ ISTOCK – Archivo
MADRID, 23 Oct. –
Las enfermedades autoinmunes no afectan de manera uniforme a hombres y mujeres. Trastornos como el lupus, el síndrome de Sjögren, y las enfermedades autoinmunes del tiroides son significativamente más comunes en mujeres, una discrepancia que la ciencia aún no ha podido explicar del todo. Factores como las hormonas sexuales, la genética, y específicos mecanismos ligados al cromosoma X pueden jugar un papel en este fenómeno.
Así lo afirma en exclusiva a Infosalus el Dr. Andrés González García, coordinador del Grupo de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (GEAS) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), quien nos aclara lo que se conoce sobre estas diferencias, qué factores pueden influir en la aparición de estas enfermedades, y por qué identificar sus síntomas sigue siendo uno de los grandes desafíos para lograr un diagnóstico adecuado.
¿CUÁLES SON LAS ENFERMEDADES MÁS FRECUENTES EN MUJERES?
El Dr. González detalla que las enfermedades autoinmunes abarcan un amplio espectro; algunas afectan principalmente a un solo órgano, mientras que otras pueden impactar en múltiples áreas del cuerpo.
Entre las más comunes se encuentran las enfermedades autoinmunes del tiroides, como la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves, así como la artritis reumatoide, la enfermedad celíaca, y la diabetes tipo 1. «Se incluyen también la esclerosis múltiple, el lupus y la enfermedad de Sjögren, aunque su prevalencia varía», señala.
El doctor añade que, en términos generales, las mujeres son más propensas a padecer estas condiciones, especialmente el lupus, Sjögren y los trastornos autoinmunes tiroideos: «Por ejemplo, el lupus es aproximadamente nueve veces más común en mujeres que en hombres. Sin embargo, esto no implica que los hombres no puedan desarrollarlas. Hay excepciones al predominio femenino, como la enfermedad asociada a ‘IgG4’, que afecta más a hombres y es considerablemente menos frecuente».
El experto enfatiza que, actualmente, no se cuenta con una explicación definitiva sobre por qué las enfermedades autoinmunes son más frecuentes entre las mujeres. «Estamos en un campo aún inexplorado, pero sabemos que intervienen factores hormonales, ambientales, y genéticos», afirma, añadiendo que las hormonas sexuales pueden alterar cómo responden nuestras defensas, y que el cromosoma X alberga genes relacionados con su regulación.
«Se están analizando también los mecanismos vinculados al funcionamiento de este cromosoma que podrían contribuir a la mayor prevalencia de ciertas enfermedades autoinmunes en mujeres», indica el miembro de la SEMI.
¿POR QUÉ HAY UN AUMENTO EN LAS ENFERMEDADES AUTOINMUNES?
Al ser interrogado sobre por qué parece haber un número creciente de enfermedades autoinmunes, el Dr. Andrés González García, coordinador del grupo GEAS de la SEMI, menciona varios factores:
·Mejor entendimiento: los profesionales están más familiarizados con los síntomas y tenemos herramientas más confiables para su identificación; esto nos permite diagnosticar casos que antes pasaban desapercibidos o que tardaban años en ser reconocidos.
·Incremento real de algunas enfermedades autoinmunes: aunque no todas presentan un aumento uniforme; se investigan explicaciones asociadas al medio ambiente y a cambios en nuestros hábitos de vida, aunque no hay una causa única que explique el fenómeno.
·Mejoras en los tratamientos y supervivencia: hay más personas viviendo con estas enfermedades como resultado de avances médicos.
Por lo tanto, es crucial distinguir entre un aumento en el número de nuevos diagnósticos y el incremento de personas que viven con enfermedades autoinmunes. Ambas dinámicas pueden contribuir a la percepción de que son cada vez más frecuentes», enfatiza este especialista.
FACTORES DE RIESGO: CUIDADO CON EL TABACO Y LA DIETA
En este contexto, el especialista en Medicina Interna recuerda que generalmente hay una combinación de predisposición genética y otros factores: «Tener familiares con enfermedades autoinmunes incrementa el riesgo, pero no garantiza que una persona desarrolle la enfermedad. Los factores varían según la patología. El consumo de tabaco es uno de los más evidentes, especialmente en ciertos tipos de artritis reumatoide. Otras variables pueden incluir infecciones específicas, exposiciones laborales como el polvo de sílice y, en ciertas situaciones, algunos medicamentos».
Además, el estilo de vida también se ha vinculado como un aspecto a considerar; el sedentarismo, la obesidad y una dieta poco equilibrada son factores relevantes. «A menudo no podemos identificar un desencadenante específico. Es crucial comunicar que el paciente no es responsable: estas enfermedades no se desarrollan simplemente por hábitos alimenticios inadecuados o por no manejar el estrés», aclara.
PRINCIPALES SÍNTOMAS DE UNA ENFERMEDAD AUTOINMUNE
No existe un único síntoma que permita el diagnóstico de estas enfermedades, como señala este portavoz de la SEMI, quien resalta que los médicos se guían por la combinación de síntomas, su duración y la afectación de diferentes partes del cuerpo: «Algunas señales incluyen la hinchazón de las articulaciones con rigidez matutina, lesiones cutáneas que se agravan con el sol, sequedad persistente en ojos y boca, o cambios de color en los dedos en condiciones de frío. También puede presentarse un cansancio extremo, fiebre inexplicada o pérdida de peso. Estas manifestaciones pueden ser indicativas de enfermedades como el lupus o Sjögren, pero también pueden tener múltiples orígenes».
En este sentido, apunta que experimentar cansancio o dolor articular de manera aislada no necesariamente indica una enfermedad autoinmune. «Es recomendable consultar si los síntomas persisten, se repiten, o se presentan junto a otras alteraciones. El diagnóstico precisa de atención hacia el paciente, examen físico y selección de pruebas adecuadas; no se basa únicamente en análisis de sangre», advierte el Dr. González.
Por último, el coordinador del Grupo de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (GEAS) de la SEMI quiere subrayar que una enfermedad autoinmune no significa que el sistema inmunitario esté simplemente debilitado: «El problema radica en que parte del sistema inmunitario ataca tejidos propios. Por lo tanto, intentar aumentar las defensas de manera autónoma no es una estrategia efectiva para tratar estas condiciones».
Asimismo, destaca que, aunque muchas de estas enfermedades son crónicas, hoy en día existen tratamientos que permiten controlar la inflamación y mitigar sus efectos. «Muchas personas pueden llevar una vida activa, trabajar y desarrollar sus proyectos personales. Reconocer la enfermedad y adaptar el tratamiento a cada paciente es esencial», concluye el Dr. González.
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