¿Puede tu voz revelar tu envejecimiento y estado cognitivo? Los 'relojes del habla' revelan tu edad y riesgo de demencia.

¿Puede tu voz revelar tu envejecimiento y estado cognitivo? Los ‘relojes del habla’ revelan tu edad y riesgo de demencia.

   MADRID, 4 Oct. –

   Un amplio estudio demuestra que los ‘relojes’ de aprendizaje automático basados en el habla pueden estimar la edad cronológica y ofrecer una perspectiva sobre el envejecimiento cerebral, el envejecimiento biológico, la salud cognitiva, la carga acumulativa y la demencia.

   El estudio, publicado en la revista Science Advances, detalla cómo los investigadores han desarrollado un «reloj del habla» que estima la edad cronológica mediante cientos de características acústicas y lingüísticas. La brecha entre la edad real y la edad estimada por el habla se relaciona con aspectos del envejecimiento biológico, salud cerebral, cognición, adversidad social y demencia.

   La investigación analizó a 2.928 participantes hispanohablantes de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, incluyendo adultos sanos y personas con deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal. Para más información sobre la enfermedad de Alzheimer, puedes consultar Alzheimer’s Association.

   En lugar de enfocarse en una sola característica de voz, los investigadores utilizaron aprendizaje automático para analizar cientos de aspectos del habla: velocidad, pausas, tono, contenido emocional, vocabulario, precisión semántica y organización de la producción verbal. Con estos datos, se estimó la edad cronológica y se generó una brecha de edad del habla individual.

   Las personas cuyo habla aparenta mayor edad de la esperada también mostraron signos de envejecimiento acelerado en diversos sistemas biológicos. Esta diferencia se asoció con la edad cerebral medida mediante neuroimagen. La investigación también se relacionó con el envejecimiento epigenético, evaluado mediante relojes de metilación del ADN independientes, que estiman la edad biológica basada en cambios químicos en el ADN.

   Además, un mayor desarrollo del habla se asoció con un peor desempeño en la cognición global, funciones ejecutivas y diversos tipos de memoria. Estas relaciones también incluyen medidas cognitivas no lingüísticas.

El ‘reloj del habla’ diferenció a individuos sanos de aquellos con demencia. Los participantes sanos mostraron menores diferencias, mientras que se observaron diferencias más marcadas en casos de Alzheimer y demencia frontotemporal. La medida completa de la edad del habla discriminó mejor a los grupos clínicos que las características individuales de voz. En Alzheimer, se asoció con altos niveles de p-tau217, un biomarcador clave.

   Además, el habla refleja una señal social. El envejecimiento acelerado del habla se asoció con un exposoma social adverso: factores que influyen a lo largo de la vida como la educación y la atención médica.

   «Nuestra voz parece contener más información sobre el envejecimiento de lo que habíamos reconocido antes –afirma Agustín Ibáñez, profesor en el Instituto Global de Salud Cerebral–. Captura tanto el tiempo cronológico como señales de cognición, cerebro y biología sistémica.» Esto genera la posibilidad de que los relojes de voz, «puedan complementar métodos de medición del envejecimiento más costosos.»

   Las implicaciones de esta investigación son significativas. Muchos métodos actuales para medir el envejecimiento biológico requieren tecnologías avanzadas. En cambio, el habla puede ser grabada de forma remota y a bajo costo. Esto podría ser crucial en comunidades con acceso limitado a diagnóstico avanzado.

   Dado que el estudio se realizó en cinco países latinoamericanos, también ofrece evidencia de que biomarcadores del envejecimiento no tienen que depender de tecnologías costosas. Para más información sobre el impacto social en la salud, te recomendamos visitar Organización Mundial de la Salud.

   Sin embargo, los investigadores apuntan que el ‘reloj del habla’ aún no es una prueba diagnóstica para la demencia. El estudio es transversal y no puede predecir quién desarrollará deterioro cognitivo. Se necesitan estudios longitudinales para validarlo en otros idiomas y culturas.

   «No obstante, el hallazgo es sorprendente, ya que la voz puede proporcionar una lectura precisa de múltiples aspectos del envejecimiento –concluye el profesor Ibáñez–. Desde la edad cronológica hasta la cognición, la patología relacionada con el Alzheimer y las experiencias sociales.» Si estos hallazgos se confirman, el habla podría convertirse en una herramienta escalable para monitorizar el envejecimiento saludable, transformando un comportamiento cotidiano en una ventana a la biología del envejecimiento.

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