
MADRID, 4 Ene. –
Vivir con alergia al cacahuete no se limita a evitar un alimento: implica lidiar con el temor constante a una reacción inesperada. Para muchas familias, cada comida fuera de casa, cada cumpleaños o excursión escolar se transforma en un ejercicio de vigilancia y ansiedad.
A lo largo de los años, se han buscado soluciones médicas para mitigar este riesgo, aunque muchas veces han sido difíciles de implementar. Sin embargo, una nueva investigación sugiere un enfoque distinto que podría transformar la manera en que protegemos a los más pequeños de esta alergia común, basándose en una idea sencilla pero innovadora.
CUANDO LA PROTECCIÓN EXIGE MÁS DE LO QUE SE PUEDE ASUMIR
Niños con alergia al cacahuete podrían no requerir altas dosis de inmunoterapia oral (ITO) para aumentar su protección; dosis menores pueden reducir el riesgo de reacciones severas por exposición accidental, con menos efectos secundarios que el tratamiento convencional, según un nuevo estudio realizado por el Hospital para Niños Enfermos (SickKids) y el Hospital Infantil de Montreal en Canadá.
La alergia al cacahuete afecta a cerca del 2% de la población infantil y adulta, y contribuye cada vez más a los ingresos hospitalarios. La inmunoterapia oral de cacahuete consiste en aumentar gradualmente la cantidad de cacahuete que un niño puede consumir antes de presentar una reacción, protegiéndolos así de la contaminación accidental. Los niños tratados llegan a consumir una dosis de mantenimiento regular, incluso tras finalizar el tratamiento.
Si bien la inmunoterapia oral puede ayudar a generar protección, los tratamientos actuales suelen utilizar grandes dosis que requieren supervisión médica intensa y pueden tener un alto índice de interrupción debido al desagrado por el sabor o posibles reacciones alérgicas como la anafilaxia.
El estudio es el primero en comparar un tratamiento de ITO con dosis reducidas y proporciona evidencias que apoyan una dosificación significativamente más baja, aumentando así la accesibilidad al tratamiento para más niños con alergia al maní.
¿Y SI NO HICIERA FALTA TANTO PARA ENTRENAR AL SISTEMA INMUNOLÓGICO?
Para investigar la eficacia de una dosis mínima de inmunoterapia oral, el estudio, publicado en el ‘Journal of Allergy and Clinical Immunology’, dividió aleatoriamente a 51 niños alérgicos en tres grupos: tratamiento de baja dosis (30 mg), tratamiento estándar (300 mg) o evitación (sin ITO).
Ambos grupos tratados con ITO de cacahuete mostraron mejoras significativas en su umbral de reacción alérgica, evidenciando que consumir pequeñas cantidades es más efectivo que la completa evitación para entrenar el sistema inmunológico a manejar la alergia.
«La revelación de que las dosis de mantenimiento pueden ser mucho menores y seguir siendo efectivas es emocionante. Tener más opciones permite ofrecer un soporte más significativo y personalizado a los pacientes», comenta la doctora Julia Upton, jefa de la División de Inmunología y Alergia en SickKids.
UN ENFOQUE MÁS FLEXIBLE QUE PONE A LAS FAMILIAS EN EL CENTRO
Los niños en el grupo de mantenimiento de 30 mg presentaron menos reacciones adversas que aquellos en el grupo de 300 mg, y ninguno abandonó el tratamiento. «Esta dosis es lo suficientemente baja para que incluso los niños que no aprecian el sabor puedan continuar el tratamiento», indica el doctor Thomas Eiwegger, coautor principal y científico adjunto del programa de Medicina Traslacional.
Esta comparación es pionera en evaluar una dosis tan baja, y el mínimo para obtener beneficios podría ser incluso inferior a 30 mg.
El equipo de investigadores resalta que algunas familias pueden optar por mantener dosis pequeñas, mientras que otras podrían desear incrementarlas. Este estudio representa un avance esencial en el desarrollo de protocolos seguros y efectivos para la ITO de cacahuete, buscando que sea más accesible para niños alérgicos.
«El estudio demuestra que dosis exorbitantemente pequeñas, asociadas con menos reacciones, podrían ser tan eficaces como dosis más elevadas para la inmunoterapia oral, haciéndola más segura y accesible», añade el doctor Moshe Ben-Shoshan, especialista en alergia pediátrica.



