
MADRID, 15 Ene. –
El ojo es uno de los órganos más singulares del cuerpo humano: transparente, externo, y constantemente expuesto al entorno. La radiación solar, la contaminación, el polen o el estrés oxidativo amenazan nuestra visión diariamente y pueden favorecer la aparición de enfermedades como cataratas, degeneración macular (DMAE) o el ojo seco.
Sin embargo, hay una herramienta clave para proteger la visión que muchas veces es pasada por alto: la alimentación. Lo que consumimos y cómo lo hacemos puede marcar la diferencia entre unos ojos vulnerables o unos ojos más robustos frente al paso del tiempo y a las agresiones externas.
Así lo sostiene José María Aguilar, oftalmólogo en Cirugía Ocular (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), durante una conversación con Europa Press Salud Infosalus, al hilo de la publicación de ‘Nutrirse con Ciencia’ (Lid Editorial).
EL OJO, EL ‘ESPEJO’ DEL CUERPO
Este experto argumenta que el ojo es un órgano único, gracias a su estructura transparente y ubicación externa. Esto lo convierte en una de las áreas del cuerpo más vulnerables a factores ambientales, como la contaminación y la radiación solar.
«La radiación solar atraviesa el ojo, especialmente la luz ultravioleta, llegando hasta la retina, y puede causar daños. Los tejidos se oxidan y esto puede resultar en cataratas debido a la oxidación externa«, explica.
Además, Aguilar destaca que el ojo tiene una peculiaridad anatómica: presenta todos los tipos de tejidos del organismo, lo que permite que se vea afectado por alteraciones internas. «El ojo es el espejo del cuerpo, una ventana a la salud de la persona, donde se puede diagnosticar enfermedades como la retinopatía diabética», añade.
UNA DEFENSA FRENTE A LAS AMENAZAS DEL DÍA A DÍA
Por ello, el especialista subraya la importancia de una alimentación adecuada, que actúa como defensa contra los agentes físicos y químicos del entorno, así como frente a productos tóxicos endógenos y radicales libres generados por el metabolismo interno. Estos últimos están relacionados con el estrés oxidativo y diversas enfermedades degenerativas, incluidas las que afectan a la visión.
La oxidación está especialmente vinculada con patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), cataratas, glaucoma, retinopatía diabética, miopía y síndrome de ojo seco.
Para contrarrestar estos efectos, el organismo dispone de moléculas antioxidantes que previenen la oxidación celular, como la vitamina C, la ferritina, el glutatión y la vitamina E.
PROTEGER LA SALUD OCULAR MEDIANTE LA NUTRICIÓN
En el ámbito nutricional, se recomienda mantener una dieta rica en verduras y frutas, inspirada en la dieta mediterránea, e incluir legumbres, pescado y cereales. «Consumir pescado al menos dos veces por semana, preferiblemente graso (sardinas, caballa, salmón, atún, etc.) es crucial, ya que aporta ácidos grasos omega-3 y zinc, que son potentes antioxidantes», explica.
También se debe incluir moluscos y crustáceos, importantes fuentes de minerales y nutrientes esenciales. «Compuestos fitoquímicos como la luteína y el resveratrol, presentes en verduras y frutas, son esenciales para la función visual, especialmente en alimentos como zanahorias, espinacas, brócoli, naranjas y fresas», añade.
La luteína y la zeaxantina, pigmentos en la mácula de la retina, son antioxidantes que filtran la luz ultravioleta, uno de los agentes más tóxicos para los ojos.
Los aceites de oliva y girasol son excelentes fuentes de vitamina E, una vitamina con gran actividad antioxidante, además de frutos secos, pan integral, cítricos, huevos y lácteos, que aportan nutrientes importantes como el ácido linolénico.
LA ADMINISTRACIÓN DE SUPLEMENTOS
A pesar de que se absorben mejor a través de la dieta, Aguilar menciona que en algunos casos es necesario recurrir a suplementos antioxidantes para tratar ciertas patologías como la DMAE. «Se recomienda aquellos de alto contenido en ácidos grasos omega-3 y antioxidantes como la vitamina C a altas dosis. También se sugieren dietas ricas en verduras y frutas y suplementos de omega-3 para el tratamiento de la sequedad ocular», señala.
Sin embargo, resalta que estos suplementos deben ser prescritos por un profesional sanitario, ya que «hay que tener mucho cuidado».



