Descanso, caldos y paciencia: trucos efectivos para combatir los virus

Descanso, caldos y paciencia: trucos efectivos para combatir los virus

   MADRID, 10 Ene. –

   Después de las festividades navideñas, las infecciones respiratorias vuelven a ser un tema recurrente. ¿Quién no ha cogido un resfriado estas navidades? Son pocos los que se han librado. Las reuniones en lugares cerrados, la menor ventilación en este frío y el aumento del contacto social durante estas fechas han creado las condiciones ideales para la proliferación de resfriados, de gripe o de virus respiratorios.

   Aunque la mayoría de estas infecciones son leves y suelen resolverse por sí solas, no siempre sabemos lo que es «normal», cuándo es recomendable visitar al médico, o qué hábitos realmente ayudan a una recuperación más rápida.

   En este artículo, el doctor Leovigildo Ginel Mendoza, coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN, nos revela los métodos que realmente funcionan para superar una infección respiratoria, qué errores evitar y qué señales de alarma no deben ignorarse.

MEDIDAS SENCILLAS DESDE CASA

   El experto menciona que la mayoría de las infecciones respiratorias se pueden tratar de manera segura en casa siguiendo algunas medidas simples. Sostiene que, lo fundamental, es el reposo relativo, ajustando la actividad según el nivel de malestar, y evitando esfuerzos innecesarios, especialmente si hay fiebre o cansancio extremo.

   “Es esencial mantener una buena hidratación, bebiendo agua con frecuencia y optando por caldos o infusiones, que además pueden aliviar la congestión. Para controlar la fiebre, el dolor o el malestar general, pueden usarse analgésicos o antitérmicos comunes como el paracetamol, siempre siguiendo las indicaciones médicas o leyendo el prospecto”, aclara.

   Asimismo, añade que siempre se recomienda ventilar adecuadamente los espacios, evitar ambientes cargados y no fumar ni estar cerca de fumadores, ya que el humo del tabaco irrita las vías respiratorias y retrasa la recuperación. “Los lavados nasales con suero fisiológico pueden ayudar a mejorar la congestión nasal, especialmente en niños y ancianos”, enfatiza el doctor Ginel Mendoza.

   Es importante recordar que los antibióticos no son efectivos contra los virus que causan la mayoría de las infecciones respiratorias, y no deben usarse a menos que se indique lo contrario por un médico. “La evolución de las infecciones respiratorias suele ser favorable con medidas de apoyo y tiempo, vigilando la aparición de señales de alarma que requieran la consulta con un profesional sanitario”, insiste.

   El descanso, la hidratación y una alimentación adecuada son esenciales para recuperarse de una infección respiratoria: “El cuerpo necesita energía para combatir la infección, por lo que respetar el descanso y dormir lo suficiente facilita la respuesta del sistema inmunitario y acelera la mejora”, sostiene.

   Además, la hidratación es especialmente crítica, ya que la fiebre y la respiración acelerada favorecen la deshidratación, sobre todo en niños y ancianos. “Beber agua frecuentemente ayuda a mantener las mucosas hidratadas y a fluidificar las secreciones. Los caldos y las sopas son altamente recomendables, pues aportan líquidos, sales minerales, son fáciles de tolerar y proporcionan alivio de la congestión nasal y de la garganta”, subraya el coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.

   Respecto a la alimentación, resalta que no es necesario comer más, sino comer mejor y de forma equilibrada. “Es preferible priorizar alimentos fáciles de digerir, como verduras, frutas, legumbres suaves, pescado o huevos. Los zumos de frutas pueden consumirse ocasionalmente, preferiblemente naturales y sin azúcar añadido, aunque es más aconsejable consumir la fruta entera, ya que aporta fibra y permite una absorción más gradual de los nutrientes”, aconseja.

¿EJERCICIO O REPOSO?

   El doctor Ginel también advierte que durante una infección respiratoria no se recomienda forzar la actividad física, ya que el organismo necesita destinar energía a la respuesta inmunitaria, y el ejercicio intenso puede retrasar la recuperación o aumentar el malestar.

   “Mientras existan fiebre, dolor muscular, un cansancio notable o una sensación de malestar general, lo más recomendable es guardar reposo relativo, evitando esfuerzos y respetando el descanso. Forzar la actividad puede prolongar los síntomas e incluso provocar complicaciones”, subraya.

   Sin embargo, a medida que los síntomas mejoren y desaparezca la fiebre, se puede reanudar la actividad de forma progresiva, comenzando con movimientos suaves o paseos cortos, siempre escuchando las señales del cuerpo. “Si el ejercicio provoca un aumento de la tos, falta de aire o agotamiento excesivo, es mejor reducir la intensidad o suspenderlo temporalmente”, concluye el portavoz de SEMERGEN.

¿SUPLEMENTOS VITAMÍNICOS AYUDAN?

   Además, enfatiza que, para la mayoría de las personas sanas, los suplementos vitamínicos y remedios naturales no son necesarios para tratar una infección respiratoria común: “Una dieta variada y equilibrada generalmente proporciona los nutrientes necesarios para que el sistema inmunitario funcione adecuadamente, incluso durante la enfermedad. No hay evidencia científica sólida que indique que los suplementos vitamínicos prevengan o acorten de manera significativa la duración de un resfriado o gripe en personas sin déficits previos”.

   En casos específicos, como en ancianos o pacientes con dietas restrictivas o ciertas enfermedades, pueden estar indicados, pero siempre bajo la recomendación médica, tal como sostiene el coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN.

   En cuanto a los remedios naturales, algunos, como las infusiones calientes, la miel (en adultos y niños mayores de un año), o los lavados nasales con suero fisiológico, pueden aliviar los síntomas, aunque no curan la infección y no reemplazan las medidas básicas de descanso e hidratación.

   Es clave ser cauteloso con productos naturales que prometen “reforzar las defensas” o “curar la gripe”, ya que suelen carecer de respaldo científico y algunos pueden tener efectos secundarios o interaccionar con medicamentos. “Ante cualquier duda, lo más sensato es consultar a un profesional sanitario”, enfatiza el doctor.

ERRORES FRECUENTES QUE NO DEBES COMETER

   En este contexto, el doctor Ginel destaca algunos errores comunes que cometemos al enfrentar una infección respiratoria, comenzando por el uso inadecuado de antibióticos, ya sea por automedicación o conservando restos de tratamientos previos. “Los antibióticos no son efectivos contra infecciones virales y su uso incorrecto favorece resistencias y efectos secundarios innecesarios”, recalca.

   Otro error común es no respetar el reposo ni los tiempos de recuperación, intentando mantener la rutina habitual de trabajo o actividad física a pesar del malestar, lo que puede alargar los síntomas. “Además, es común suspender prematuramente la medicación sintomática o, en contraste, abusar de descongestivos o antigripales sin seguir las pautas recomendadas”, aclara.

   Asimismo, señala que muchas personas acuden a Urgencias de manera precoz por situaciones leves que pueden manejarse en casa, mientras que otras retrasan la consulta cuando aparecen señales de alarma. También lamenta que en ocasiones se confía en remedios milagrosos o en suplementos sin base científica, generando expectativas poco realistas.

DURACIÓN NORMAL DE UNA INFECCIÓN RESPIRATORIA

   Finalmente, el doctor Ginel Mendoza recuerda que este año ha habido un aumento de infecciones respiratorias antes de lo habitual, alcanzando el pico máximo de incidencia en las semanas previas a la Navidad, especialmente debido a la gripe, que ha circulado intensamente antes del periodo festivo, “aunque ha comenzado a disminuir en las últimas semanas”, subraya.

   Consultamos al experto sobre la duración normal de una infección respiratoria y en qué casos debemos acudir a un especialista médico si no nos sentimos bien o no mejoramos: “Los resfriados y varios tipos de gripe, así como el COVID-19, son infecciones respiratorias causadas por virus. Las infecciones respiratorias bacterianas, como las neumonías y las amigdalitis causadas por bacterias, son menos frecuentes. Las infecciones respiratorias virales suelen ser de corta duración, y generalmente evolucionan favorablemente sin complicaciones”.

   Específicamente, el doctor Ginel Mendoza indica que un resfriado común dura entre 7 y 10 días, con los síntomas más pronunciados en los primeros 2 o 3 días. Mientras tanto, la gripe suele impactar más a nivel general y puede prolongarse de una a dos semanas, siendo normal que el cansancio persista un poco más.

   Otras infecciones respiratorias virales, como el virus respiratorio sincitial (VRS), pueden durar entre 10 y 14 días en personas mayores, y no es raro que síntomas como tos o congestión nasal se mantengan durante semanas, incluso después de que la infección haya desaparecido. “Esto se debe a la inflamación residual en las vías respiratorias y no implica necesariamente una complicación”, añade el experto de SEMERGEN.

   En general, se debe consultar con un profesional sanitario si los síntomas empeoran en lugar de mejorar, si se presenta fiebre alta persistente o si reaparece tras un periodo de mejoría, en casos de dificultad para respirar, dolor torácico intenso y mantenido, o si los síntomas se prolongan más allá de tres o cuatro semanas, especialmente en niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas.

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